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Las reivindicaciones de la sanidad pública nos afectan a toda la sociedad.

El 14 de marzo de 2020, el Gobierno de España decretó el primer estado de alarma por la pandemia provocada por el coronavirus. La ciudadanía comenzó a salir de manera espontánea a las 8 de la tarde, para aplaudir en balcones y ventanas, para dar las gracias a los profesionales de la salud por su labor. Después nos hemos olvidado de los sanitarios y de las reivindicaciones de la sanidad pública, que nos afecta a toda la sociedad.

Los médicos de la sanidad pública están de huelga intermitente, desde febrero de este año. De nuevo, otra huelga convocada para los días 15 y 19 de junio. Todo por unas reivindicaciones históricas de la profesión, por un ámbito específico de negociación de sus condiciones laborales; una clasificación profesional acorde a su responsabilidad y formación; una jornada laboral justa que termine con las guardias de 24 horas y sobrecarga asistencial. Además, de un modelo de jubilación flexible y sin penalizaciones.

Las reivindicaciones médicas de la sanidad pública nos afectan a todos los usuarios. Se han suspendido por la huelga, más de 2,5 millones de consultas, pruebas diagnósticas e intervenciones en el conjunto de España. Lo que está contribuyendo al incremento continuado de las listas de espera. Yo personalmente llevo 13 meses esperando una intervención quirúrgica y sigo esperando.

En la sanidad pública hay muchas dificultades para formar equipos porque el sistema de contratación depende de listas. Hay mucha precariedad y un déficit de profesionales, tanto médicos como enfermeras. Por regla general, el personal que realiza su actividad sanitaria en la Seguridad Social, en régimen de jornada ordinaria puede realizar además, actividad sanitaria de carácter privado. Salvo si percibe complemento de especial dedicación o cualquier otro de naturaleza similar.

Lo que significa que muchos profesionales que trabajan en la sanidad pública, compatibilizan su trabajo en la sanidad privada. Todo esto defendido por algún colectivo de representantes sindicales en nombre de una libertad muy particular. Donde los profesionales de la salud pública deberían de trabajar con la posibilidad de optar por una exclusividad bien remunerada en el sistema, que no les obligara a tener que completar sus salarios en la sanidad privada.

Es curioso, que se hable de escasez evidente de profesionales sanitarios, de personal médico que se va al extranjero a trabajar o a la sanidad privada. Las razones: condiciones laborales y el desapego por la sanidad pública. Los médicos de la pública no deberían compatibilizar su actividad con la privada. Pero. para eso hay que tener un Estatuto que defienda sus reivindicaciones. Si queremos tener una buena sanidad pública, nuestros profesionales deben de tener las mejores condiciones y medios.

Hay demasiado interés político en que la sanidad pública empiece a no ser capaz de hacer bien las cosas y a buscar otras salidas. Los usuarios están dejando de ir a la pública porque no les soluciona su problema de salud. Una cosa es que las personas puedan ir a la privada y otra muy diferente es que la pública no te de la solución. Tenemos un problema con la sanidad pública en manos de las autonomías, donde se está premiando a la sanidad privada.

Lo curioso es que se utiliza la sanidad privada para hacer conciertos, pruebas o intervenciones, con la intención de desahogar a la pública. Pero, los clientes de la sanidad privada, si tienen un diagnóstico de una enfermedad complicada con un tratamiento caro, son traspasados a la sanidad pública y son tratados con recursos públicos. La sanidad privada es un negocio que no cubre todas las contingencias sanitarias de los enfermos, pero que se convierte en un medio esencial para fidelizar a los profesionales con ofertas de trabajo más interesantes económicamente.

Repito, la sanidad pública no encuentra profesionales médicos, sin embargo, los resultados demuestran que la sanidad privada no tiene dicho problema. Lo cual demuestra que el malestar y las reivindicaciones de la pública son reales y evidencian que el conflicto va mucho más allá de una negociación concreta: es la consecuencia de años de abandono, de sobrecarga y de falta de reconocimiento por parte de las administraciones públicas.

Independientemente se tendrá que respetar que los profesionales, puedan optar entre el sector público y privado. Pero, asegurando que el personal médico de la sanidad pública mejore sus condiciones. Un tema que está anclado y donde el ministerio de Sanidad no da soluciones viables. Lo que puede suponer una huelga indefinida a partir de septiembre, si no se atienden las exigencias de los médicos.

Este martes, 2 de junio en el Consejo de ministros, se ha aprobado el Anteproyecto del Estatuto Marco, el texto que regulará todo el Sistema Nacional de Sanidad tras veinte años sin cambios. Ante esto, los Sindicatos de Ámbito han votado a favor de la normativa, mientras que las fuerzas sindicales médicas están en desacuerdo.

El texto del Estatuto Marco, establece que la jornada máxima semanal será de 45 horas, reduciendo las 48 horas anteriores, de este modo se reduce el tiempo máximo trabajado por cada siete días en pro de buscar la conciliación familiar y laboral. Se eliminan las guardias de 24 horas y las transforma en 17 horas. Además de dar días de libranzas y descansos derivados de la actividad. Asimismo, se han establecido descansos de 12 horas entre jornadas. El personal tendrá derecho a un descanso mínimo de 24 horas ininterrumpidas semanales, que se suman al descanso diario de 12 horas. Y, queda pendiente el tema de la jubilación flexible y sin penalizaciones.

Un Estatuto que es negociado con el ministerio de Sanidad, pero que son las comunidades autónomas las que tienen las competencias sobre salarios, plantillas, organización y condiciones de trabajo de los profesionales. Y, que ahora deben desarrollar y adaptar. Donde ni el Gobierno de España, ni los gobiernos autonómicos hacen nada. Donde las movilizaciones son el único recurso, que provocará más listas de espera en la sanidad pública. Y, más contrataciones de seguros privados. Parece que a nadie le interese solucionar el problema de la sanidad pública. Que nos atañe a toda la sociedad y que no se lucha por ella.

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