pelear por la sanidad públicaPelear por la sanidad pública: de los pacientes y de los sanitarios, por la defensa de una sanidad pública, universal, gratuita y humana. ¿Por qué ya no se aplaude a los sanitarios? ¿Se ha olvidado que lo más importante de la sanidad pública debería de ser: las personas y su salud? La sanidad pública es un derecho, y como tal es un valor, no un precio. Cuando se le pone precio pierde su verdadera esencia y valor. No se puede escamotear en inversiones, presupuestos, recursos humanos cuando hablamos de salud. Están pretendiendo que el sistema se sostenga por la sobrecarga de los sanitarios, sin darles más medios y esa no es la solución. La accesibilidad se ha convertido en el gran problema de la sanidad pública. Cuando hay largas esperas, puede ser por un incremento de la demanda, pero también por una escasez de oferta en los recursos necesarios. La pandemia del Covid-19 ha puesto en evidencia un Sistema Nacional de Salud, en que el volumen de sus listas, es decir, de tiempo de espera y su relación directa con el tiempo de resolución ya no funcionaba. Y, que ahora, está en crisis.

El problema no es de la sanidad pública, ni de sus profesionales, es de gestión y de recursos. Los sanitarios saben que si no hacen  un buen diagnóstico no pueden aplicar un tratamiento correcto, sin embargo los políticos, quieren hacer un tratamiento sin hacer un buen diagnóstico. Los ciudadanos queremos tener un sistema sanitario público que aumente nuestra calidad de vida, y eso choca con la falta de sanitarios, el tiempo de atención personal, el horario de atención primaria, la falta de capacidad de servicios diagnósticos y de urgencias, la infrautilización y poco eficiente de los recursos… ¿Pero, dónde están las mareas blancas, se han olvidado pelear? ¿Nos vamos a quedar parados ante el desmantelamiento de la sanidad pública? El movimiento social en defensa de la sanidad pública que nació con ímpetu en Madrid, a finales de 2012, en plena crisis económica y con una serie de recortes que afectaban de lleno a la sanidad en todos los rincones del país. Se nos ha olvidado que la sanidad pública es de todos y que tenemos que luchar por ella. Hemos pasado de la rebelión al aplauso y del aplauso a la apatía.

Pelear por la sanidad pública no es una lucha de carácter corporativo e interesado de los profesionales de la sanidad, es una cuestión tanto de sanitarios como de pacientes, de todos y de todas, de conseguir una sanidad pública de calidad, que afecta a todo el mundo. La sociedad es responsable de hacer algo en contra de los recortes y las políticas impulsadas. Y, eso también implica una posición política, la mayor revolución que tenemos en nuestras manos es el voto. Aunque, de momento el Gobierno de coalición no ha hecho políticas diferentes, se ha limitado a luchar contra la pandemia, pero no a solucionar un problema estructural que es el resultado de las políticas de recorte y falta de inversión de las últimas décadas.

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