Cuando las emociones del fútbol predominan sobre la razón.
En algo que se parece el fútbol y la política, es que las emociones irracionales predominan sobre la razón. El fútbol es un elemento de integración y también de polarización. Donde el patriotismo se une también a un nacionalismo en el que se olvida todas las miserias colectivas y se exalta todas las dichas. El fútbol consigue crear y unir a un país en una especie de solidaridad común. Por supuesto, un solo partido de fútbol es capaz de unir a más personas que las reivindicaciones por la sanidad, la educación o cualquier derecho social. El fútbol consigue crear un orgullo nacional en el que muchos españoles se sienten orgullosos de serlo. Que no es capaz de conseguir la política, ni con el patriotismo territorial, lingüístico o cultural. Se acaban las banderas y las camisetas, tanto la blanca como la roja, de la selección española. Se llenan balcones y calles con banderas…
