18 de julio: hoy no es un día cualquiera. Durante más de cuarenta años, en casi todas las ciudades y pueblos importantes existió una calle, avenida, barrios, hospitales y colegios con el nombre del «18 de julio». Y, el resto de calles con nombre de militares del golpe de estado del 18 de julio de 1936. Este día fue declarado Fiesta Nacional durante la dictadura y hasta el año 1977. Se hacían numerosos actos conmemorativos y festivos en todo el país. Se conmemoró dicha fecha, con la llamada «paga del 18 de julio», que todos los trabajadores tenían derecho a recibir dicha paga extra.
Y, todo esto para conmemorar que aquel sábado del 18 de julio de 1936, hubo un golpe de Estado en España y una Guerra Civil. Donde el 17 julio, en el protectorado de Marruecos, dividido entre Francia y España, comenzó el golpe militar. Una sublevación militar dirigida contra el Gobierno de la Segunda República española que se proclamó el día 14 de abril de 1931 sin violencia, tras la huida esa madrugada hacia el exilio del Rey Alfonso XIII. Una Segunda República que logró ganar las elecciones de febrero de 1936. Un golpe de Estado cuyo fracaso parcial condujo a una cruenta guerra civil. Y, que con la derrota de la República, se estableció una dictadura durante casi cuarenta años, hasta la muerte del dictador Franco en 1975.
La Guerra Civil Española no fue simplemente un enfrentamiento militar, sino fue una lucha ideológica y política en el contexto europeo. La ayuda de Italia y más tarde de Alemania fue fundamental en la victoria de los golpistas. La posición de las gobiernos europeos con la excepción de Suiza, fue más ambigua. Creando el Comité de No Intervención. En el mismo se acordaba la no injerencia diplomática y militar en los asuntos españoles.
Rusia apoyó a la Segunda República y con la gestión de la llegada de tropas a través de la Internacional Comunista, con voluntarios llegados de diferentes lugares del mundo y que integrarían las conocidas Brigadas Internacionales. Estados Unidos mantuvo también una postura oficial de no intervención. El mundo le dió la espalda a la Segunda República española.
La Guerra Civil Española (1936-1939) dejó más de medio millón de muertos, con cerca de 200.000 víctimas civiles ejecutadas sistemáticamente en la retaguardia de ambos bandos. Donde el horror existió en los dos bandos. La victoria franquista llevó al establecimiento de una dictadura autoritaria bajo el mando de Francisco Franco. Una dictadura franquista que llenó las cárceles, junto a cunetas y fosas comunes repletas de antifascistas. Aparte, de todos los que huyeron de España.
No hay nunca explicaciones convincentes, ni a un golpe de Estado, ni mucho menos, a una guerra civil. No me sirve la explicación de que todo fue consecuencia de la polarización, la falta de entendimiento entre los diferentes partidos políticos. Y, el clima de inestabilidad política, económica y social existente. Fue simplemente un ataque a la democracia y a la decisión del pueblo español.
El 18 de julio de 1936 trajo consigo una sangrienta guerra civil que dividió la nación en dos bandos irreconciliables. El «bando republicano», constituido en torno a un gobierno «democráticamente» elegido, formado por el llamado Frente Popular. Que logró ganar las elecciones de febrero de 1936, compuesto por una coalición de los principales partidos de izquierdas del país. Y, en contra el bando golpista, encabezado por militares fascistas que se levantaron en armas. Y, que perpetraron la mayor traición contra la legalidad, la libertad y la soberanía del pueblo español.
Hoy 18 de julio, no es un día cualquiera. Aunque hace 90 años y eso quizás nos dé una perspectiva de lejanía. Pero, aparte de todos los muertos, los desaparecidos y no identificados en cunetas. Los que huyeron de España, los que acabaron en campos de concentración y cárceles. Supuso el desmantelamiento del Estado de derecho, de la pérdida de las libertades conquistadas durante la Segunda República y el inicio de una dictadura de casi cuarenta años. En la que todo lo que no estaba permitido, estaba prohibido.
Nunca tanto sufrimiento y tanta muerte inútil. Familias rotas, daba igual el bando. En el cual murieron inocentes por defender unas ideas o ni siquiera sin tenerlas. En mi familia murieron dos tíos míos, dos jóvenes de pocos años: Andrés Marco Aznar y Andrés Lou Lou. Dos labriegos de la cuenca minera de Teruel, que murieron y se añadieron a una lista interminable de personas desaparecidas y cuerpos no recuperados. Una memoria histórica no reconocida y con tantas dificultades.
Una Guerra Civil Española con violencia masiva en ambos lados, en el campo de batalla y en las calles de las ciudades y pueblos. Asesinatos sistemáticos, violencia, torturas y violaciones. Donde los rebeldes utilizaron su victoria para un feroz represión de los vencidos y la construcción de una España oscura. Y, que aún, para muchos sigue presente y llenos de resentimiento. Donde se combatió y se discriminó a los que pensaban, actuaban o hablaban diferente al régimen. Un 18 de julio, para nunca olvidar y no volverlo a repetir.
