Su nombre artístico es David Azagra y es músico. Una persona que quizás hubiera pasado desapercibido de no ser el hermano de Pedro Sánchez. Quizás su mayor delito. Hoy ha sido considerado autor por cooperación necesaria de un delito de prevaricación administrativa. Es decir un caso de nepotismo o vulgarmente un «enchufe en una institución pública. Donde la Audiencia Provincial de Badajoz ha condenado a David Sánchez por prevaricación a nueve años de inhabilitación especial para empleo o cargo público.
El tribunal ha rechazado el tráfico de influencias, por lo que evita la pena de prisión de hasta seis años, que reclamaban las acusaciones populares: Manos Limpias, Abogados Cristianos, Hazte Oír, PP, Vox, Iustitia Europa y Liberum.
Aunque el tribunal considera probado que la Diputación actuó de manera arbitraria en base a un “plan delictivo ideada por las más altas instancias” para la creación de “una plaza de empleo público innecesaria” y su posterior adjudicación.
Por lo tanto, el hermano de Pedro Sánchez “fue autor, por cooperación necesaria”, del delito de prevaricación administrativa porque tuvo “conocimiento previo de que el puesto de coordinador de las actividades de los conservatorios se había creado para él”. Y, que ”el origen de la idea“ recuerda el fallo partió de la Presidencia de la Diputación y ex secretario regional del PSOE, Miguel Ángel Gallardo. Que ha sido condenado a 18 años de inhabilitación para empleo o cargo público, aparte de nueve años de inhabilitación a otros nueve acusados relacionados con dicha adjudicación.
Lo curioso es que la Audiencia Provincial declara probado que entre el 10 y el 11 de octubre de 2016 Miguel Ángel Gallardo, entonces presidente de la Diputación de Badajoz; decidió crear un puesto de trabajo con el objetivo de que fuera ocupado por David Sánchez. Cuando Pedro Sánchez había dimitido como secretario general del PSOE, el 2 de octubre de 2016. Y, que además Gallardo defendía la candidatura de Susana Díaz como secretaria del PSOE. Respaldada por la mayoría de presidentes socialistas y de los notables del partido. Pero, aún así según la Audiencia hubo «enchufe» pero sin aparentes pruebas.
En España hay millones de personas trabajando por influencia, por enchufe. Y, eso no está bien, pero es una realidad. Siempre se ha dicho que «quien no tiene padrino no se bautiza». Si hay pruebas reales, me parece que es ajustada la «inhabilitación para cargo público» de David Sánchez. Y, que sería necesario que en las administraciones públicas no existiera el enchufe, para disfrutar del dinero público. Sea quien sea. Del PSOE, del PP o de cualquier otro partido político.
La inocencia o culpabilidad la tiene que dictaminar la Justicia. En teoría no se puede condenar a nadie sin pruebas, porque en España rige el derecho a la presunción de inocencia. Para que un juez dicte una sentencia condenatoria, la acusación debe demostrar la culpabilidad «más allá de toda duda razonable» utilizando pruebas válidas. No de indicios, suposiciones y elucubraciones por ser el hermano del presidente.
Hay causas judiciales en el entorno de Pedro Sánchez, tanto contra Begoña Gómez, esposa del presidente y su hermano David Sánchez. Que parecen responder a una estrategia de acoso político orquestada por la oposición y medios conservadores. Parece que el supuesto lawfare, ahora le ha tocado a David Sánchez por «enchufe».
Y, que muy pronto le tocará a Begoña Gómez, que ahora tiene que acreditar el absurdo, de que solo usó el pasaporte para viajar a la graduación de su hija. Porque como se dice en gallego: «Eu non creo nas meigas, mais habelas, hainas» que significa «Yo no creo en las brujas, pero haberlas, las hay»). A lo mejor también existe judicialización de la política para causar desgaste al Gobierno de coalición.
