Estoy harto de esas personas ociosas, con afán de protagonismo que les gusta etiquetar. Dar certificados de filiación o exigir carnés de pureza. Eso se llama
racismo, sobran etiquetas, sectarismos y carnets de pureza.
No me gusta que se haga con las personas y tampoco con los animales. Cuando algunas personas deciden adquirir un perro o un caballo de raza, exigen el certificado de la raza, un documento esencial que garantiza la autenticidad y calidad del animal. Un certificado que asegura que cumple con los estándares específicos de su raza. Los demás parece que quedan excluidos.
Parte de culpa de la utilización del término «pureza» lo tiene la Iglesia, con medios para vencer la impureza. Que concibe la pureza como un estado de gracia que se alcanza a través de los sacramentos. Donde nos dicen lo que hay que hacer, decir, pensar o desear, según manda la ley de Dios.
Demasiadas personas tienen la manía de repartir carnets de pureza o de idoneidad, a ver si un día de estos les entregan los suyos. Aunque seguro, ellos no los necesitan. Porque son ellos los que se creen con la potestad de decidir si los demás somos dignos de poder recibirlos.
Estos notarios de la pureza, reparten carnés sean de derechas o de izquierdas. Hoy toca el carnet de innovador, del inclusivo, del crítico, del feminismo por parte de la izquierda . Y, para otros de la derecha son la del nacionalismo, el orden, el reaccionario, el retrógrado, enemigo de lo diferente y del racismo.
El problema es la superioridad moral con la que algunos convierten sus etiquetas, filiaciones y carné en dogmas. Donde no hay matices. Donde los que reparten y adjudican, son los que se erigen en jueces, en iluminados. Los que con sus egos adjudicas a los demás y ello se creen los mejores.
El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy (PP) ha publicado un artículo sobre el Mundial de fútbol, este sábado en el medio El Debate, en el que asegura que el fútbol de la selección gala “es de altísimo nivel” pero que juega “sin franceses”.
Un comentario aparte de
racista, poco informado. Porque todos los jugadores de la selección francesa son franceses. De los 26 jugadores, 23 nacieron en Francia. Los 3 que han nacido en el exterior también son franceses.
A lo mejor al señor Rajoy le confunden los colores. Y, piensa que los jugadores que no son blancos, no son franceses. Quizás también piense que Nico Williams y Lamine Yamal, como no son blancos, tampoco son españoles.
Cuando el patriotismo de algunos, tiene que ver con el
color de la piel, podrían dejar de hacer el ridículo y de etiquetarnos al resto como racistas. La derecha y la ultraderecha patria, pretenden ser más españoles que nadie. Los únicos «españoles de bien», siendo más racistas y más xenofobos.
Hay personas que reparten carnés de pureza indiscriminadamente. Carnés de buenas y malas personas. Calificando a ciertas personas, con la intención de polarizar, dividir y transmitir odio. Ahora, con el pretexto del fútbol y del próximo partido entre la selección francesa y la española. Pareciendo que si gana Francia, es porque hay jugadores que no son franceses.
El problema de los que reparten carnets, es que al igual que la pureza, son igual de falsos. Solo existe en sus prejuicios o creencias de quien los otorga o quien dice que los posee. A lo mejor tengo que pedir disculpas, por poner la etiqueta de racista al señor Rajoy. Y, de calificar como fachas, a esa derecha patriótica que defiende la «prioridad nacional». Todos nos equivocamos, alguna vez, a la hora de etiquetar y de repartir carnés de pureza.