Es necesario mucho antirracismo para combatir el racismo que hay en esta sociedad. En teoría, son pocas las personas que tienen el prejuicio explícito de ser racistas. Pero, somos la mayoría, que sin darnos cuenta, tenemos el prejuicio implícito, inconsciente de ser racistas. La idea del antirracismo tiene sus orígenes en la lucha de Angela Davis, una activista negra que dijo una vez: «En una sociedad racista, no es suficiente ser no racista. Debemos ser antirracistas«.
Mientras el racismo explícito, es consciente y deliberado. El racismo implícito, se manifiesta a través de actitudes sutiles, estereotipos arraigados y prejuicios inconscientes. Los que se definen como racistas, son plenamente conscientes de sus actitudes y acciones racistas. Los que dicen «no ser racistas» simplemente no son conscientes de ello.
En el último Barómetro de mayo de 2026 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 45% de los españoles avalan el principio de «prioridad nacional» en el acceso a las ayudas públicas. Y, que el 43,9% de los encuestados, sostienen que este principio es compatible con la Constitución. Frente a un 39,9% que piensan que no lo es. A lo mejor todos no son racistas conscientes, pero lo que está claro es que dichas respuestas tienen un sesgo racista. La extrema derecha ha conseguido su propósito de que casi la mitad de la población española, esté a favor de la «prioridad nacional».
Ante la xenofobia de la extrema derecha y su racismo que aboga por la exclusión y la remigración de los inmigrantes. Para que no rivalicen con los españoles en el disfrute de los servicios públicos. Reclamando el «derecho» de los «blancos» a ser la «mayoría étnica», amenazada por los inmigrantes morenos. Y, no contaminen nuestra cultura. Solo nos queda el antirracismo.
La xenofobia se expande por todo España, a pesar de que las cifras demuestran que el país no puede sobrevivir sin extranjeros. De que los inmigrantes no reciben más prestaciones sociales que los españoles. Y, que el sistema social presentaría serios problemas de financiación sin ellos.
Los que piensan que el principio de «prioridad nacional», que cuenta con el aval de cuatro de cada diez encuestados en el barómetro de mayo. Es la única solución para salvaguardar el futuro de la civilización occidental, se equivocan. Y, que su triunfo electoral no traerá nada bueno, si no hacemos nada para remediarlo.
El antirracismo es estar en contra del fascismo, de narrativas y de principios de exclusión por origen étnico, cultural o religioso. Es defender los derechos humanos. Ir en contra de la remigración, de no facilitar una residencia legal. Ser antirracista es una posición activa con nuestra posición y nuestro voto.
