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Menos «lavado rosa» y más derechos.

El término washing procede del verbo en inglés “to wash» (lavar). La palabra pinkwashing o lavado rosa, es una palabra que el marketing emplea como un falso compromiso con los derechos LGTBIAQ+, como un negocio.

Las personas lesbianas, gais, transexuales, bisexuales, intersexuales, asexuales, quer.  Ademas, de todo el resto de identidades, orientaciones y experiencias que no están representadas explícitamente en estos grupos. Todas y todos tienen en peligro sus derechos.

Hoy Día del Orgullo en Madrid, es una oportunidad para pasarlo bien. En la que se realiza una gran campaña turística y de negocio. Olvidando que es una fecha de reivindicación y visibilización de la lucha histórica de las personas LGTBIAQ+..

Es el momento de reclamar los derechos y de no aceptar ningún retroceso. Y, de ser conscientes que la derecha y la extrema derecha, nunca defenderán dichos intereses de verdad.

El «lavado rosa» de la derecha no es un compromiso real. Y, mucho menos para la extrema derecha, que solo pretende borrar los derechos LGTBIAQ+. La derechización actual de la sociedad no favorece a los que aman y sienten diferente. Además, de esparcir el odio.

En esos días, muchas marcas y empresas hacen «lavado rosa», con los colores de la bandera arcoíris. Se oyen alegatos como el  de  Jaime de los Santos, diputado y vicesecretario de Educación e Igualdad del PP: «Soy del PP, soy maricón, y estoy orgulloso de ambas cosas».

Pero, su grupo se ha abstenido en la votación del pasado jueves en el Congreso de los Diputados, sobre la reforma penal para castigar las falsas terapias de conversión para personas del colectivo LGTBIAQ+. Dirigidas a eliminar o negar la orientación sexual, identidad sexual o expresión de género.

Es el mismo PP, que se opusieron a la ley del matrimonio igualitario, al aborto o al divorcio. El mismo que habla de libertad, pero que no defiende los derechos de las minorías. Los mismos que fornan gobiernos, apoyando las medidas racistas y homofobas de Vox.

Si las derechas llegan al poder, la libertad de las derechas es una perversión. Despojada de su significado universal. Apropiándose de ella a imagen y semejanza de su ideología. Donde el colectivo LGTBIAQ+ no tiene cabida. Igual que las feministas, los inmigrantes y todos que ellos consideren diferentes.

La ultraderecha busca la exclusión, el antagonismo, la imposición. La repetición constante de argumentos, aunque sea sin fundamentos. La imposición cultural. El erosionar el discurso político mediante el insulto y el odio.

La respuesta al «lavado rosa», a las estrategias propagandísticas y a la construcción del relato de las derechas, tiene que ser no votarles. Si no quieres perder la libertad y tus derechos adquiridos. ! Feliz Orgullo y reivindicativo !

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