La homosexualidad y cualquier identidad de género u orientación sexual diferente, no es una enfermedad. Ni necesita curación. Simplemente es una expresión de género, de millones de personas que sufren discriminación y violencia. Que no son respetados sus derechos de personas LGBTIQ+.
La diversidad y el orgullo de que cada persona pueda vivir y expresarse con libertad, igualdad y sin miedo. Aún, no es posible en este mundo. Porque hay 65 Estados miembros de la ONU que siguen criminalizando las relaciones sexuales consensuales entre personas del mismo sexo.
Que aún existen más de 170 países que no cuentan con leyes nacionales que prohíban la aplicación de terapias de conversión. Para modificar la orientación sexual, la identidad de género o la expresión de género de una persona.
Solo en 37 países miembros de la ONU, tienen reconocido el matrimonio igualitario y unidad civil. Que en 7 Estados miembros de la ONU, la pena de muerte es la sanción legalmente prevista para los actos sexuales consensuales entre personas del mismo sexo. Y, en otros 5, no existe plena certeza jurídica.
En España está semana en el Pleno del Congreso se ha aprobado por mayoría absoluta la reforma del Código Penal. Para penalizar las llamadas terapias de conversión dirigidas a eliminar o negar la orientación sexual, identidad sexual o expresión de género. Con 32 votos en contra de Vox y 137 abstenciones del PP.
Porque hasta ahora dichas prácticas estaban prohibidas, Pero, no eran delito en el Código Penal español. Y, donde una vez más se demuestra que una parte del arco político muestran sus diferencias y reticencias a la igualdad de una libre identidad de género y orientación sexual.
Sin hablar de las religiones, que ninguna de ellas e muestra demasiado condescendiente con las personas no heterosexuales. Y, que tienen que conciliar sus creencias, con el rechazo y el sectarismo hacia ellos y creer en un Dios que no les acepta como iguales.
Hoy día del Orgullo, se demuestra que sigue habiendo problemas para una libre expresión de la identidad de género y de orientación sexual. Donde la derecha está muy lejos de aceptarlo, donde a personas como Felipe González se le hace larga la lista de letras que se añaden a LGTBI.
Dónde sigue habiendo demasiada homofobia, donde se utiliza el Orgullo para hacer espectáculo y negocio. Pero, que no se defiende la identidad de género, la orientación sexual y la expresión de género como una cuestión de derechos humanos y de justicia social.
Hace falta promover el respeto, la igualdad y la inclusión. Que se priorice la diversidad como parte de una sociedad, donde quepan todas las identidades y expresiones de género, en la que se pueda vivir en libertad y sin miedo.
