El doble terremoto de Venezuela de magnitud 7,2 y 7,5 de este 24 de junio, en una de las zonas tectónicamente más activas de Sudamérica. Demuestra que las catástrofes casi siempre tienen más incidencia en los países pobres o con conflictos sociales y políticos. El terremoto de Venezuela exige un cambio político real para ser capaces de asumir la reconstrucción y la democratización del país.
Venezuela necesita ayuda de la generosidad internacional, pero no es suficiente con solucionar la urgencia de la situación, en la que mucha gente ha perdido todo. Los gobiernos occidentales tienen que jugar su carta política, para que la ONU coordine el plan. Pero, no es suficiente con hacer frente a tal desastre, Venezuela necesita cambiar políticamente, para mejorar su economía y hacer frente a su futuro. La reconstrucción será un proceso largo, la democratización aún más.
Venezuela posee alrededor de una quinta parte de las reservas de petróleo del mundo, ahora bajo la tutela de Estados Unidos. Después del operativo para capturar a la fuerza al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y llevarlos a Nueva York para ser juzgados por narcotráfico. Estados Unidos ha impulsado los temas económicos vinculados con sus intereses, mientras no se ha hecho nada para hacer un cambio político.
Cuando llegó al poder Hugo Chávez el 2 de febrero de 1999, Venezuela estaba sumida en la ruina financiera y la pobreza de la población. La revolución chavista consolidó una serie de programas de redistribución social con más atención médica, alfabetización y distribución de alimentos. Pero, sin solucionar los verdaderos problemas del país. Llegando al poder a través de elecciones democráticas y mutando en una dictadura a través de prácticas de control social y político, ayudado por la corrupción y la impunidad.
Después llegó la enfermedad de Chávez y su fallecimiento. Nicolás Maduro tuvo elecciones legales y fraudulentas, se convirtió en una autocracia, donde Maduro tenía funciones legislativas, anulando las competencias de la Asamblea Nacional. Despojando a la población de las garantías y libertades políticas, sumiéndoles en más pobreza. Ahora, Venezuela es un Estado fallido, con Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela, desde el 5 de enero de 2026, tras la captura de Nicolás Maduro y permitida por Estados Unidos.
Venezuela no dispone de infraestructuras, ni medios, ni posee capacidad económica para salir de la catástrofe del terremoto sin ayuda. Incluso no tiene las estructuras para un control efectivo de su territorio y de proveer servicios básicos, como las emergencias, la seguridad pública y la organización para distribuir las ayudas, Sin el temor de caer en la corrupción. Necesita ayuda internacional e independiente.
La captura de Nicolás Maduro no significó el fin del chavismo en Venezuela. Porque, Donald Trump dejó vía libre a que la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez sucediera en el poder al líder chavista, siempre que respetara sus intereses: principalmente el petróleo. Estados Unidos tiene una deuda económica con Venezuela. Y, después el pueblo venezolano tiene que tener libertad para decidir por su futuro, para hacer un cambio real y necesario.
