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Ocho años de «sanchismo» y de odio.

Hoy hace ocho años desde la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa. El 1 de junio de 2018 el Congreso aprobó la moción de censura que desalojó a Mariano Rajoy del Palacio de la Moncloa. Ocho años de «sanchismo», una palabra que se ha apropiado la derecha como herramienta de desgaste.

El «sanchismo» se ha convertido desde el principio, en un catalizador de odio irracional, de insultos, de polarización, de descalificaciones y de rechazo frontal contra el presidente de Gobierno. Que representa el odio al Gobierno de coalición, pero de manera especial contra el presidente Pedro Sánchez.

El odio al «sanchismo» es junto con la corrupción, el problema más grave que tenemos en España. Capaz de dañar la vida política, la convivencia y el futuro de este país. Pedro Sánchez es el político más odiado, por sus adversarios y por muchos partidarios. Que han creado el «antisanchismo» como la mayor expresión de odio.

Las leyes no castigan el hecho subjetivo de odiar y como dice el Tribunal de Estrasburgo “solamente hay delitos de odio cuando se incita a discriminar a un colectivo vulnerable”. El odio contra Sánchez pueden ser ética o moralmente reprochable, pero legalmente no constituye un delito de odio.

El odio no está prohibido y todo el mundo es libre de odiar. Aunque resulta difícil de entender esta campaña promovida de odio contra Sánchez por parte de las derechas. Las razones de este odio, se pueden situar desde ganar la moción de censura, a pactar con Bildu, aprobar la ley de amnistía, los casos de corrupción…  Pero, lo que no se le perdona a Pedro Sánchez es que lleve ocho años gobernando.

A Pedro Sánchez se le ha atacado con las personas más próximas: su mujer y su hermano. Culpabilizarlo de todo lo que pasa en España, queriendo cimentar el cambio en la mentira y en el odio. El «antisanchismo» está destruyendo la convivencia de este país. Que algunos piensan que se solucionará cuando Pedro Sánchez convoque elecciones o el Partido Popular presente la moción de censura.

Ocho años es demasiado tiempo para estar odiando a Pedro Sánchez. Nunca sabremos realmente los motivos de este odio y si dicho odio beneficia a alguién. Algún día Pedro Sánchez dejará la política y dejará de ser presidente. Pero, el daño a la convivencia y a la polarización, ya está hecho. La política nunca debería basarse en las mentiras, los bulos y el odio.

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