El acuerdo de investidura entre el PP y Vox en Extremadura asume el término ultra de «prioridad nacional». Es decir, priorizar a las personas que puedan acreditar un arraigo. Lo que supone que ante el acceso a ayudas, a la vivienda protegida y el alquiler social se antepone el principio de «prioridad nacional».
Donde PP y Vox, coinciden en que la situación irregular no puede generar derechos. Aunque dichas personas estén contribuyendo con su trabajo y sus impuestos. Un acuerdo con connotaciones racistas en el que los españoles irán primero en temas como las ayudas, el alquiler social o la vivienda protegida.
«Prioridad nacional» como eslogan de la ultraderecha y aceptado por el PP, en el que pretenden dar preferencia a los que tengan un arraigo «real y duradero» en el territorio. Pero, que ellos saben con certeza que no podrán cumplir, porque deben cumplir con la legalidad vigente. Hasta que consigan cambiarla.
Si se rompe el principio de igualdad frente al trato de las personas, respecto a las ayudas, las subvenciones, las prestaciones, el alquiler social o la vivienda protegida. Se estará discriminando y recortando derechos. Creando desigualdad entre ciudadanos, anteponiendo el principio de «prioridad nacional» del pacto extremeño por encima de la igualdad.
Una «prioridad nacional» que puede trasladarse a los pactos necesarios con Vox para alcanzar los pactos de legislatura en Aragón y en Castilla y León. Sin olvidar lo que pueda pasar en las elecciones del 17 de mayo en Andalucía. Y, en un posible triunfo de las derechas en las próximas elecciones generales.
La extrema derecha está imponiendo sus principios en Extremadura y en los futuros pactos, donde el Partido Popular los asume con normalidad. Es un traslado a la política nacional española del mensaje de Donald Trump de «America first». Que se traduce mejor por «América, lo primero» y como consecuencia los «americanos primero». Que ahora ha querido reforzar, en su segunda legislatura, con el «Make America Great Again», de “hacer EE.UU grande de nuevo”.
La estrategia de Trump era proteger a la patria y al pueblo estadounidense frente a la inmigración. Ahora, lo calca la extrema derecha española, creando el espejismo de la inmigración como un problema fundamental. En Extremadura, según el IEEX a fecha de 1 de octubre de 2025, había 50.357 inmigrantes, en una población de un millón de habitantes. Es decir, un 4,77%, frente a un 20,2% de la media nacional de inmigración.
Por primera vez, ese principio de «prioridad nacional» se ha plasmado en un acuerdo de gobierno, donde los «extremeños primero». Donde no se hacen referencias explícitas a la nacionalidad, sino al arraigo con el territorio. Arraigo que se medirá con criterios como el empadronamiento, la vinculación con la región o los años de cotización.
La «prioridad nacional» es un punto de partida de lo que intenta conseguir la extrema derecha a nivel nacional: en inmigración, en familia, en feminismo, en género, en natalidad, en autonomías… En definitiva, reducir los derechos transversalmente y romper la igualdad. Que el Partido Popular acepta, para poder llegar a gobernar.
En España estamos asumiendo y aceptando un discurso xenófobo y racista. Dando una supuesta «prioridad de los españoles», de «ser los primeros» como cuestión de supervivencia, frente a la invasión de inmigrantes y especialmente de los africanos. Después será contra los que defienden el estado autonómico, lo que hablen otro idioma, los que piensen y sientan diferente o simplemente sean pobres. No olvidemos que racismo y xenofobia es parte del fascismo.
