La esquizofrenia es una enfermedad mental basada en una falsa conciencia de la realidad, que lleva a las personas que la padecen a tener comportamientos considerados como anormales por los demás. La mayoría de los pacientes experimentan ideas extravagantes, ilusiones, alucinaciones y desórdenes mentales que les hace ver amenazas constantes a su alrededor. Lo que quizás, no resulta del todo ético es asociar una enfermedad a la política, porque una enfermedad es una alteración leve o grave en la salud, totalmente involuntaria que requiere un tratamiento, ayuda y comprensión. Pero, la esquizofrenia política es totalmente voluntaria y planeada por los que tienen el poder, es una desconexión de los sentimientos, necesidades y opiniones de la ciudadanía, que les hace tomar decisiones que muchas veces resultan extrañas y que parecen no tener sentido. Pero, en política, todo absolutamente tiene sentido y casi siempre se hace por algún interés premeditado.

La esquizofrenia política no es una enfermedad. No es cuestión de trastornos del pensamiento, pero sí de delirios y de ciertas alucinaciones, como la moción de censura de Ciudadanos a Fernando López Mira, presidente de la Comunidad de Murcia y que el posible cambio se extienda a otras autonomías y ayuntamientos donde Ciudadanos y PP dependen de Vox, como en Andalucía y Castilla y León.

Como dice el refrán: «Quien adelante no mira, atrás se queda», eso habrá pensado la presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso, cuando ha disuelto la Asamblea de Madrid y ha convocado elecciones, antes de que le presentaran una moción de censura el PSOE. Y, como tantas cosas en este país, también se ha judicializado, y será la justicia la que tendrá la última palabra, si habrá elecciones o no en la Comunidad de Madrid. Donde además, Díaz Ayuso ha abierto otro debate esquizofrénico: «Los madrileños tienen que escoger entre socialismo y libertad«.

Presentar una moción de censura no tiene nada que ver con la esquizofrenia, ni puede dejar de presentarse por estar en pandemia, al revés es uno de los elementos esenciales del sistema parlamentario para retirar la confianza en el Gobierno, sustituyéndolo por otro. Es una manera de pedir responsabilidad, de valorar su gestión política y se concluye en la pérdida de confianza, gracias a una votación. Eso es la democracia y totalmente legal. Si en Murcia han considerado que había motivos sobrados para presentar una moción de censura. No puede ser un freno que se esté en una pandemia o en una crisis económica, si se tiene que cambiar a un gobierno por su mala gestión.

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