La frase de que «la política hace extraños compañeros de cama» se atribuye a Manuel Fraga, aunque la pudo pronunciar antes Winston Churchill o hasta el propio Groucho Marx. La política siempre se ha valido de extrañas formas de pareja, donde ha prevalecido aquella máxima «marxista»: «Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros«. Para conseguir uniones incomprensibles entre partidos dispares, todo para conquistar el poder. Aunque ello suponga pagar un enorme precio: desde renunciar a sus principios hasta unirse de forma oportunista a sus contrincantes. A lo mejor desde un punto de vista de la lógica política no es lo más adecuado, provoca desgaste y deterioro de la credibilidad. Pero, negociar estas uniones de conveniencia, lo han intentado todas las tendencias políticas: de izquierdas, de derechas, nacionalistas, tránsfugas, pequeños, grandes e insignificantes partidos.

Uniones expuestas a la infidelidad, donde el engaño es parte del juego, donde las votaciones crean situaciones esperpénticas e inciertas. Donde nadie entiende el intento acomodaticio de ciertos partidos en defender lo indefendible o por lo menos lo contrario a lo que dicen y piensan. «La política hace extraños compañeros de cama«, pero que no les sirve para hacer grandes pactos o alianzas a nivel nacional, para alcanzar el consenso y poder buscar soluciones en común. Ya nadie en política, cree en relaciones largas y exclusivas, se ha cambiado el pensamiento monógamo por el poliamor. Donde es posible, que te enamores de la vecina, te enrolles con un amigo o que  descubras tendencias eróticas hacia uno del mismo sexo. Todo es posible para conseguir el resultado de una votación: una investidura, una moción de censura o aprobar una ley.

El jueves 28 de enero, el voto favorable de EH Bildu y la abstención de Vox permitieron al Gobierno de España, salvar el decreto que regula la ejecución fondo europeo para la recuperación económica y social, mientras que el PP y Ciudadanos votaban en contra. Unos «extraños compañeros de cama» que garantizan la legislatura de Pedro Sánchez y la convalidación del real decreto de medidas urgentes para la modernización de la Administración Pública y para la ejecución del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de los que España recibirá 140.000 millones de euros. Y, para más «inri», Pedro Sánchez alaba hoy en el Congreso el «sentido de Estado» de Vox en comparación con el PP. ¿ Servirá la abstención o el voto a favor de Vox, para que Salvador Illa sea president? ¿Alguien entiende algo? Yo sinceramente: No.

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