La vacuna contra el coronavirus ha sido el mayor avance científico para frenar la pandemia, ahora es la logística la que tiene que hacer que la vacuna llegue a donde se necesite. El objetivo de la logística es planificar, ejecutar y controlar eficientemente todos los procesos para que las vacunas lleguen a los destinatarios en el momento en el que lo precisan, con el menor coste posible. La farmacéutica Pfizer comunicó la semana pasada, un retraso de un día en la entrega a España de vacunas contra el Covid-19, debido a “un problema en el proceso de carga y envío relativo al control de temperatura”. Esto significa que si no hay problemas logísticos, cada lunes se recibirán alrededor de 350.000 vacunas hasta alcanzar en las próximas 12 semanas más de 4,3 millones de inyecciones. Mantener constante el flujo de las vacunas hacia los usuarios, es una de la razones de la existencia de la logística. Aparte de los posibles fallos que pueda haber en la fabricación, la logística será la responsable de repartir las vacunas de forma ordenada y satisfaciendo todas las necesidades.

Una semana después de que comenzara la vacunación masiva en España para inmunizar a la población contra el coronavirus, tan solo se ha suministrado el 11,5% de las dosis recibidas, según los datos aportados por el Ministerio de Sanidad. De poco servirá toda la fabricación, las existencias en almacén o en tránsito, si la vacunas no se inoculan y comienzan a acumularse en los Centros de Atención Primaria, con el riesgo de que se estropeen y no sirviendo al objetivo de inmunización de la población. El alcance de la Logística abarca toda la organización, desde la gestión de materias primas hasta la entrega del producto terminado, después es fundamental la organización de todas las Comunidades Autónomas en sus estructuras sanitarias para el suministro de las vacunas.

La organización no se improvisa, no se puede aducir que existan días festivos y falta de personal, como excusa de los retrasos en la vacunación. Es un problema de falta de gestión y organización, que es responsabilidad de las CCAA. Porque el virus no entiende de festivos, porque se hubiera tenido que reforzar el personal sanitario en Atención Primaria y no es admisible la ausencia de parte de los residentes debido a que han pasado las fiestas con sus familiares. Es inadmisible que los festivos de Nochevieja y Año Nuevo, los posibles descansos de los sanitarios, sean el motivo de acortar la semana laboral y el suministro de vacunas. Tras la primera vacuna del 27 de diciembre, que fue el pistoletazo de salida, parece que todo ha sido ineficiente para conseguir la ansiada inmunización.

Vivimos una situación con el repunte de contagios que está experimentando todo el país y en toda Europa, estamos perdiendo el tiempo, sino aumenta el ritmo de vacunación contra el coronavirus, será imposible recuperar el tiempo perdido. Falta una buena metodología para hacer mejor las cosas y ser más eficientes. El Estado debe ser primero eficaz y después eficiente. Eficaz para alcanzar los objetivos y eficiente para la mejor utilización de los recursos, cumpliendo con los objetivos previstos para distribuir equitativamente las vacunas. Eficacia es buscar la excelencia, pero parece que nuestros políticos no la conocen y que a los demás nos tocará sufrir la falta de ella. Quizás no se puede analizar el funcionamiento del Estado desde la lógica de la eficiencia, pero por lo menos que sean eficaces y cumplidores con sus promesas, nos estamos jugando la salud y la vida de mucha gente…

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