La credibilidad en la clase política está perdida,pero rechazar la política y los políticos no es la solución.El ciudadano pide nuevas formas de hacer política, con y sin los partidos. Decía Platón que: «el precio de desentenderse de la política es ser gobernado por los peores hombres». ¿Quizás nos hemos desentendido demasiado?

Hemos de exigir a nuestros políticos que cumplan con su deber:el servicio público y la defensa del interés general. Además,el ciudadano tiene que estar presente en las decisiones de los gobernantes,ya que el hecho de votarles no significa que tengan patente de corso.

Existe una mala percepción ciudadana de la democracia, los partidos políticos y los órganos de representación; sin embargo, la democracia es la única que garantiza la libertad e igualdad como principios básicos del Estado.

El objetivo de un partido es querer hacer algo y ganar en las elecciones para poder llevarlo a cabo,pero el gran reto es recuperar la confianza y credibilidad de la ciudadanía.Es necesario que se incorporen nuevos partidos sin viejos políticos, que cambien los esquemas tradicionales y planteen nuevos retos.

Este fin de semana se ha celebrado la Asamblea Ciudadana «Sí Se Puede» del nuevo partido político Podemos,que parece un experimento de laboratorio,un fenómeno sociológico con nuevas ideas, participativo y democrático, gestado por un grupo de profesores de Ciencias Políticas de la Complutense de Madrid. ¿Se quedará en un mero experimento? ¿Se convertirán también en «casta»?

La irrupción de Podemos esperemos que sirva para que el resto de partidos planteen nuevos objetivos, nuevas formas de hacer política y de recuperar la credibilidad en los políticos en general y despertar de la apatía a la ciudadanía.Está en nuestras manos elegir qué clase de política y políticos queremos.

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