La Comisión de secretos oficiales, se ha reunido hoy por primera vez en toda la legislatura, en la que ha comparecido la directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Paz Esteban, para dar cuenta del espionaje telefónico al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a la ministra de DefensaMargarita Robles, y a más de sesenta políticos independentistas a través del sistema Pegasus. En la reunión estaban presentes los diez portavoces de los grupos parlamentarios del Congreso, incluidos los cuatro partidos independentistas: ERC, EH Bildu, JxCAT y la Cup. Donde los diputados tienen el compromiso de no desvelar ningún secreto y han tenido que depositar su teléfonos móviles en unas taquillas con llave antes de entrar. Donde parece que entre el espionaje del Pegasus y por medio del Big Data hemos perdido nuestro derecho a la intimidad. La ética de los manipuladores del espionaje y del Big Data en cualquier situación política, social o económica pueden ser la clave para destruir o construir un sistema o persona.

El uso de la tecnología de manera fáctica regula los poderes de una nación, empresa o persona sobre otras. Estamos en una lucha constante del espionaje, el anti espionaje y el Big Data. La seguridad de la información ha evolucionado, con la emigración al terreno digital. Tenemos en nuestros teléfonos nuestros datos personales, económicos, fotos, videos, enlaces a la nube. Cuando aparece el tema del espionaje a independentistas catalanes, la vulnerabilidad de la información de un presidente de Gobierno y una ministra de Defensa, surge la necesidad de una regulación en irrumpir en los derechos humanos de cualquier persona, empresa o institución. La inteligencia artificial, se está desarrollando mucho más rápido de lo que estamos regulando su uso y se ha creado un vacío entre nuestra intimidad y el deseo de información.

Hablar de Pegasus es la creación de un software de intrusión y vigilancia con prácticas que afectan a la seguridad, ya que es capaz de burlar la seguridad de los usuarios de Android y de iOS. Una información con un fuerte cifrado que hace que sea imposible detectar al espía. Pero, lo que es más importante afectan a la seguridad en general, a la libertad de expresión, la privacidad y todos los controles de información de otras aplicaciones populares. Donde políticos, periodistas, defensores de derechos humanos, magistrados y ciudadanos en general estamos expuestos a la falta de una ética tecnológica, donde unos «buenos» contra unos «malos» sean quienes sean, pueden lograr sus propósitos.

Pegasus instala los módulos necesarios para leer los mensajes, el correo, escuchar las llamadas, realizar
capturas de pantalla, activar cámaras y micrófonos, acceder al historial del navegador, a los contactos, recibir vídeo en directo y vaciar toda la información contenida en el dispositivo. Igual que cada vez que navegamos por internet, dejamos parte de nuestra privacidad. Lo hacemos con cada click. Hay demasiados intereses para obtener nuestra información relevante. Lo demostraron ya, con las informaciones facilitadas por Edward Snowden y Julian Assange, de que nada es suficientemente secreto. Es algo parecido a dejar abierta la puerta de nuestra casa. Los secretos oficiales no sirven para nada, todos estamos expuestos a que sepan todo de nosotros, ese es el peaje de la tecnología digital y la falta de ética.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.