Ayer lunes comenzó una nueva alerta al contagio, por el comportamiento incívico de la gente, que puede convertirse en un peligro real para la salud pública. No solo, unos privilegiados han comenzado la desescalada, pasando de la fase 0 a la fase 1, ha sido el despertar de la primavera en las calles, parques, playas y terrazas de los bares. Parece como si todos los llamamientos para atajar las malas prácticas, se hayan olvidado en un instante, por el deseo irrefrenable de salir de casa o de tomarse una cerveza en una terraza rodeado de gente. Demasiada gente se ha olvidado que aún estamos en estado de alarma, que siguen muriendo personas, que depende de la responsabilidad de todos nosotros que bajen los contagios y las muertes.

Más de la mitad de España ha pasado a otra fase, el «quédate en casa» se ha ido olvidando progresivamente, poco a poco los ciudadanos comienzan a desoír las recomendaciones en la alerta sanitaria para intentar parar el contagio por coronavirus. Se olvidan las franjas horarias, se mezclan en la calle los que hacen deporte con las personas mayores de 70 años y personas dependientes, las personas que sacan a pasear sus mascotas con los que salen a comprar, se mezclan después los niños. Demasiada gente en la calle, se olvida la distancia social, hay pocas mascarillas…

El incivismo no es una cosa generalizada, pero las excepciones son demasiadas, las que obvian las recomendaciones de las autoridades sanitarias, los que se exponen ellos, pero también nos exponen a todos los demás al contagio. Cada acción de irresponsabilidad es una afrenta contra todos los que hemos respetado el confinamiento, contra los que nos hemos expuesto a ir a nuestro trabajo desde el primer día. El olvido de la realidad debe preocuparnos, porque todo el sacrificio que hemos hecho puede no servir para nada y las consecuencias pueden ser aún peores.

Culpabilizamos siempre a los demás de los errores, somos incapaces de asumir nuestra parte de responsabilidad, el problema no está en los demás, sino en nosotros mismos, lo que vemos como un error en los demás, forma parte de nosotros mismos, porque vivimos juntos en la misma sociedad. Tenemos que cambiar nuestras costumbres y frenar nuestras ansias de socializarnos, tendremos tiempo para hacerlo, porque ahora tenemos una alerta por contagio que depende solo de nuestro comportamiento social…

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