Mediante la expresión anglosajona «revolving doors» o puertas giratorias denominamos una puerta que sirve para entrar y salir, pero, a diferencia de las puertas fijas, no se cierra nunca, no deja de girar. En términos políticos, la puerta giratoria designa el fenómeno por el cual se produce una circulación sin obstáculos de altos cargos entre los sectores público y privado. Dichas personas por su preparación,experiencia y capacidad son expertas en un tema o actividad concreta y son requeridas para aprovechar en beneficio de todos sus inmensas cualidades como consejeros o en tareas de lobby,

Los términos moral y ética son empleados para aludir a un mismo concepto: el conjunto de principios y normas de conducta que regulan las relaciones entre los seres humanos. Pero, cuando se desprecian dichos principios y se obra de manera deliberada para buscar un provecho solamente económico, es totalmente inmoral. El uso de las puertas giratorias, por lo tanto es inmoral.

El poder económico se está concentrando en muy pocas empresas y en unos escasos bancos, se globaliza en los consejos de administración del Ibex 35. Las puertas giratorias tienen una vinculación directa entre los políticos del PP y PSOE que ya no ejercen su cargo político y los consejos de administración de estas empresas que quieren controlarlo todo. El paso del sector privado al público, no suele suscitar tanta desconfianza, como cuando se pasa de un puesto político a una empresa o sector privado.

Deciden poner su trabajo, su influencia y su talento a sueldo de las grandes compañías, no dedican su vida a defender los derechos humanos, o a luchar por otras causas, buscan de nuevo el poder y el dinero. ¿Es posible que los políticos legislen contra esas compañías si luego trabajarán en ellas?

La antipolítica no es la solución. En nuestras manos tenemos la posibilidad de transformar la realidad social y mejorarla con nuestro voto: hemos de luchar por nuestro derecho al trabajo, por la sanidad, por la educación, por la vivienda, por la libertad de expresión… En nuestras manos, está que los políticos erradiquen las puertas giratorias erradiquen la corrupción.

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