Estamos en un cambio de la sociedad, un intento de crear una realidad alternativa. Donde nos intentan cambiar los conceptos, como el de la libertad. Un mundo virtual, donde existe un mundo paralelo que es el real, donde se intenta cambiar las ideas, las reglas, los objetivos e incluso a los ciudadanos. Donde a través del populismo se está creando una narrativa no lineal en la que se intenta desdibujar todo lo que hasta ahora teníamos concebido, aprendido y asumido como realidad. Nos cambian la realidad de las cosas más evidentes, poniendo en tela de juicio las libertades, los derechos adquiridos y todo lo que se asocia a igualdad, justicia y solidaridad. Nos quieren cambiar la sociedad a partir del cambio de conceptos, planteando siempre dudas, ante cosas evidentes. Es como un intento camuflado de acabar con la democracia.

La realidad alternativa que busca la ultraderecha, se basa en una estrategia para buscar viralidad e implicación emocional, aquí no importa la ideología, lo importante es crear un frentismo, unos enemigos e ir en contra de ellos. Las realidad que nos intentan hacer ver de forma diferente, se interconecta al punto de confundirse con la real. Se buscan ataques simultáneos a las mujeres, a los migrantes, a los diferentes, atacando sus derechos. Se aprovechan del extremismo, de la provocación, de la difusión en los medios de comunicación y el potencial del efecto multiplicador instantáneo en las redes sociales. Poco a poco, consiguen más personas que dejan de pensar y de defender las ideas como antes. Comienzan a percibir peligros en el feminismo, el movimiento LGTBI, el comunismo o la migración. Y, los convierten no solo en diferentes, sino en enemigos. Una simbiosis del discurso del odio, donde casi nadie está excluido, desde los menores extranjeros no acompañados tutelados por las autoridades públicas, las mujeres, las diferencias sexuales, la xenofobia, la islamofobia, el racismo y todos los que sencillamente, piensan diferente.

Una realidad alternativa en la que hay una banalización persistente, en la que no se da la importancia que tiene, en la que cada vez hay más votantes y adeptos. Donde se ponen en duda las amenazas de muerte, donde se busca la confrontación y después el victimismo. Donde se defiende la dictadura franquista, no se reconoce la legitimidad de unas votaciones y de un Gobierno de España, donde solo existen discursos excluyentes y políticas concretas basadas en el discurso del odio. Mientras tanto hacen referencias a conceptos como la libertad, la democracia y la Constitución, ideas que están muy lejos de practicarlos. Nos intentan cambiar nuestra realidad con el cambio de conceptos, si lo consiguen, no será una realidad alternativa, será una triste realidad que nos tocará sufrir y que nos costará mucho cambiar…

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