Algunos piensan que lo que no se ve, no existe, pero muchas veces, está ahí invisibilizado, aletargado, oculto… Como la ultraderecha en España, que siempre ha estado con nosotros con la defensa de los valores tradicionales, el orgullo nacional, el machismo, la defensa de las fronteras, el comportamiento antiglobal… Los votos de los ciudadanos pueden legitimar a la ultraderecha, porque todos los votos tienen la misma importancia y validez. Y, son muchos los que creen en un instinto de rectitud, de conservación y de territorialidad frente a los progresistas, independentistas, feministas y todos los que estén a favor de cambiar los valores tradicionales.

Desde 1976 que se fundó Fuerza Nueva (FN) que defendía los valores y esencias primigenias del régimen franquista, ni la Falange, consiguieron escaños en las primeras elecciones democráticas de 1977. Pero en las que se celebraron en 1979, obtuvo un escaño la coalición electoral Unión Nacional, liderada por Blas Piñar. A partir de 1982 la ultraderecha no ha revalidado un escaño ni en las elecciones generales ni en las autonómicas. La ultraderecha por la voluntad de la sociedad española, fue barrida en las urnas, nadie optó por legitimar a la ultraderecha. Los nostálgicos del franquismo y la Falange prefirieron votar a partidos conservadores como Alianza Popular y después al Partido Popular. No desaparecieron, estaban ahí…

En Andalucía, Vox ha logrado entrar en el Parlamento andaluz con 12 escaños y sus 396.000 papeletas a favor de un cambio, pero también de un totalitarismo que pretende acabar con todos los problemas. Andalucía ha sido la puerta a esos votantes que apostaban por el PP, Ciudadanos e incluso partidos de izquierdas para apostar por un partido xenófobo, machista y antieuropeo, como fruto del desencanto y como voto de castigo contra los partidos tradicionales. Todo esto unido a la fuerte abstención, especialmente de votantes del PSOE, Izquierda Unida y Podemos, ha provocado un cambio inesperado.

El PSOE, después de más de tres décadas de gobierno y aun habiendo sido la fuerza más votada, ha perdido el poder. El PP y Ciudadanos han logrado darle visibilidad y protagonismo a la extrema derecha. Y, lo más gracioso es que han conseguido firmar un pacto a dos bandas, que convierten al candidato del PP, aún perdiendo 315.000 votos en Presidente de la Junta de Andalucía. De forma legítima, los tres partidos de derechas han conseguido culminar el cambio en Andalucía.

A partir del pacto en Andalucía para amarrar la investidura de Moreno Bonilla, a los nombres de la ultraderecha internacional, de Bannon, Trump, Bolsonaro, Salvini, Le Pen, Orban o Wilders, se añade la silueta aterradora de Santiago Abascal, que está consiguiendo una exhibición de fuerza y lo que es peor que partidos como el PP y Ciudadanos compitan por la extrema derecha del eje electoral, aceptando ideas de Vox, haciéndolas suyas y lo que es peor reafirmando discursos que parecían pasados de moda. De momento, la izquierda está aturdida y perdida. El pacto entre derechas, puede significar el fin muchas cosas en la campaña electoral para elegir un nuevo Europarlamento, en las municipales, en las autonómicas y en las generales. Ahora, que cada uno decida donde se posiciona…

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