Se entiende por representación el acto mediante el cual un representante actúa en nombre de un representado para defender, al menos en teoría, los intereses de éste. Expresado con otras palabras, la representación supone una relación entre elector y elegido, donde el elegido debe actuar con responsabilidad respecto a las exigencias de la ciudadanía que lo sostiene, para no perder su confianza. La representación política se basa en el concepto de la democracia y de una elecciones donde los ciudadanos otorgan con su voto un consentimiento de representabilidad. Donde la separación de poderes busca la independencia entre el poder legislativo, el ejecutivo y el judicial para evitar el abuso de poder. Porque no hay democracia sin representación política. ni división de poderes.

El problema de la representación es cuando no nos sentimos representados, como se decía en el 15-M » no nos representan». La progresiva desafección de la ciudadanía en relación con sus representantes y el sistema político son una evidencia indiscutible de que la política está en crisis. Y, lo que es peor, una desafección generalizada con el funcionamiento mismo del sistema democrático de nuestro país e incluso me atrevería a decir, a nivel internacional. De lo cual se está aprovechando el populismo, que surge del descontento, de la crisis económica y el sentimiento de desprotección.

En España se nos ha olvidado, demasiado pronto, los años por recuperar la democracia. La responsabilidad de luchar, de tener sueños colectivos, la responsabilidad de lograr la libertad y de recuperar los derechos perdidos. Las nuevas generaciones tienen miradas distintas acerca del futuro de nuestra sociedad y nos hemos sumido en la desorientación, en la apatía, en la fatiga y en aceptar la intención de algunos, de desprestigiar la política y a los políticos en su rol de cambiar y mejorar la sociedad en búsqueda del bien común. D0nde importa más el individualismo y el hedonismo, donde el egoísmo personal ha prevalecido a la preocupación desinteresada por el bienestar de toda la sociedad.

Los representantes políticos y los partidos, cada vez se parecen más, cada día tienen menos diferencias. Donde los grupos económicos y medios de comunicación manejan las prioridades políticas y sociales de la ciudadanía. La representación política está en crisis, porque cada vez cuesta más creer sus ideas, proyectos y medios para conseguir el bienestar de toda la sociedad y especialmente de los más olvidados. La representación política ante sus faltas de contenido e incluso de sus mentiras e incongruencias, se les escoge muchas veces, no por las ideas, sino simplemente como forma de reacción y de pasiones desmedidas. El populismo se quiere cargar la democracia, apelando a las soluciones mágicas y a las emociones de la ciudadanía.

En momentos de crisis, de inestabilidad, el populismo ofrece soluciones fáciles a problemas complejos. Se está olvidando el rigor, aumentan las mentiras. Las redes sociales trasladan una información que se publica sin un contexto que la explique. Mucho entretenimiento y poco análisis, convierten a la representación política en una parte de indignación, de falta de confianza, del demérito de la política en general y de la democracia, que utilizan como cortina de humo para llegar al poder y arrebatarnos todo lo que hemos conseguido hasta ahora.

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