Quince diputados socialistas han votado en contra de la investidura de Rajoy por razones de conciencia, la pregunta sería: ¿si un diputado debe más lealtad a su partido, a sus electores o a su conciencia personal? Las normas internas del PSOE sustentan esa tesis. En los estatutos federales del PSOE se recoge en el artículo 76 que los «miembros del Grupo Parlamentario Federal del PSOE asumen y están obligados a acatar la declaración de principios y resoluciones aprobados en el Congreso Federal del Partido». Y, en el artículo 78 obliga a los diputados a acatar la disciplina de voto. «Las personas miembros del Grupo Parlamentario Federal están sujetas a la unidad de actuación y disciplina de voto».

Hoy sábado ha sido elegido Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. «Habemus presidente» parafraseando el «Habemus Papam» para anunciar la elección de un nuevo sumo pontífice. Tras más de 300 días de gobierno en funciones. El candidato del PP ha sumado 170 votos a favor (los de los diputados del PP, los de Ciudadanos y el de Coalición Canaria), 111 votos en contra (de los cuales 15 diputados socialistas que han votado no, desobedeciendo el mandato del comité federal) y la abstención de 68 diputados del PSOE.

Sin embargo, los diputados disidentes defienden el derecho a «la libertad de voto por razones de conciencia», esgrimiendo el precepto constitucional el artículo 67.2 que proclama que «los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo», aunque parece que dicha previsión reglamentaria esté pensada para conflictos morales o religiosos. Lo lógico sería que los diputados hubieran optado por la abstención, como opción acordada por el partido; pero también es cierto, que éticamente es incumplir los compromisos electorales. Pedro Sánchez como secretario general siempre mantuvo que su voto de cara a una investidura del Partido Popular (con o sin Rajoy) sería negativo, nunca una abstención. Abstenerse es favorecer la investidura de Rajoy y desdecirse del no es no.

El PSOE, durante este período de gobierno en funciones se ha debatido entre la duda: la gestación de un Gobierno alternativo a Rajoy y la falta de acuerdo interna para alcanzar un acuerdo con otras fuerzas. Ha faltado diálogo y cultura de pacto, no solo del PSOE también de Podemos. Pero, con la abstención en la investidura se ha posibilitado la vuelta de Rajoy al Gobierno. El PSOE no puede exigir lealtad a unos diputados disidentes, cuando el propio partido ha dado una patética imagen, con malas artes, deslealtades y desacuerdos. Votar por coherencia, es por lo menos respetable. Igual que pedimos respeto a las minorías, porque si no hay respeto a las minorías, no hay respeto a las personas, no hay democracia. El voto negativo de estos diputados/as ha servido para mostrar la opinión de una parte de votantes y simpatizantes del PSOE que no estaban de acuerdo ni con la abstención ni con las presiones de grupos mediáticos y empresariales para que no hubiera un Gobierno de izquierdas.

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