Los incendiarios son los que  provocan un incendio con intencionalidad y planificación. Dispuestos a incendiar todo lo que se mueve a su alrededor. Hay incendiarios políticos capaces de quemar todo argumento o decisión de sus adversarios como defensa suya, como una forma de descalificación a quienes se le oponen. La política se ha convertido en una sinrazón, en un verbo incendiario donde vale todo. Se vive del titular, de la frase en el telediario o en las redes sociales, donde la mejor defensa siempre es un buen ataque. La política emplea solo el trazo grueso, ha pasado de tener adversarios a enemigos y parece que hay que crear incendios para conseguir su debilidad, para intentar aniquilarlos. Hemos llegado al absurdo, al punto máximo de la teoría del ataque, al atacar por atacar, todo de una forma torpe y torticera, que casi siempre pretende enmascarar y poner de manifiesto la absoluta incapacidad de gestión y la ineptitud de sus responsabilidades. Convirtiendo el arte de la política en una política carroñera, donde hay que buscar cualquier resquicio para ganar votos de la carne podrida. Incendiarios que viven solo de la carroña.

La oposición en las sociedades pluralistas, en las que se garantiza la libre expresión de ideas e intereses, son el aspirante al gobierno. Su tipo de conducta o de comportamiento político, fundamenta el parlamentarismo y la existencia de diferentes partidos políticos. La oposición es sinónimo de pluralismo. La oposición nunca debería superar ciertos límites, el de cuestionar la legalidad y la democracia. Una cosa es la disconformidad y otra muy diferente es convertirse en incendiarios, sin importarles que pueda debilitar sus acciones la estabilidad del sistema político. Porque la oposición debe ser el actor político que asuma las demandas e intentar convertirlas en proposiciones políticas viables, buscando la cooperación y no siempre el conflicto. La oposición debería entender la política como el arte de lo posible, donde dos fuerzas oponentes tuvieran el mismo objetivo, para alcanzar los intereses de la sociedad y del bien común.

Estos incendiarios de la oposición de derechas en España, tanto PP,Vox y Ciudadanos, han decidido lanzarse a por un objetivo a la desesperada, renunciando a la posibilidad de dar marcha atrás ante un eventual fracaso: expulsar a Pedro Sánchez del Gobierno de España. Todo vale si se alcanza dicho objetivo. Intentar reabrir la batalla judicial del «procés», recurriendo los indultos aprobados este martes por el Gobierno de España, reclamando medidas cautelarísimas y cautelares para suspender los indultos. Y, en su afán de ir creando más incendios, El PP ha presentado este jueves en el Tribunal Constitucional un recurso de inconstitucionalidad contra la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia, que aprobó el Congreso de los Diputados, el 18 de marzo, con 202 votos a favor, 141 en contra y dos abstenciones. Una oposición incendiaria que no acepta los mandatos democráticos y busca siempre la vía judicial para conseguir sus propósitos o los «falsos referéndums», pidiendo firmas en las calles para anular los indultos, la dimisión de Pedro Sánchez y pedir elecciones inmediatas. Algo huele mal en esta política carroñera en España.

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