El nai (sí) se presentaba como la opción de la derrota, del acatamiento a poderes exteriores, mientras que el oxi (no), era el orgullo de la independencia como país. Ayer domingo los griegos hicieron un ejercicio de democracia, a pesar de llevar los bancos cerrados una semana y de las advertencias de la Unión Europea. Un referéndum para saber la opinión de los griegos, creando un valioso precedente para el resto de europeos. La inmensa mayoría de los griegos votó OXI (No), por una diferencia de casi 20 puntos.

La deuda griega, estimada en casi 400.000 millones euros, equivalente al 180% del PIB de Grecia es insostenible, el referéndum es el apoyo mayoritario del pueblo griego a las posiciones que el Ejecutivo de Alexis Tsipras defiende en Bruselas. El «oxi» ha sido un no a más recortes y un si a auténticas reformas, querer acabar con la austeridad y encontrar una forma de reestructuración de la deuda como salida de la crisis. Grecia quiere permanecer dentro del euro pero sin estar de rodillas ante el resto de Europa.

Pero, la realidad es que cuando tienes deudas pierdes la soberanía y la libertad como país, y si 16 de los países miembros están a favor de que Grecia abandone la eurozona y solo Francia e Italia han manifestado su permanencia, es muy difícil encontrar soluciones ventajosas para Grecia. El abandono de la mesa de negociación el pasado 26 de junio y la decisión de hacer un referéndum no se olvidará por parte de la Comisión Europea y me parece que Grecia tendrá que arrodillarse definitivamente y aceptar todo lo que le dicten si no quiere volver al dracma y llegar al grexit, es decir, a la salida de la zona euro.

En España, el 2 de septiembre de 2011 el Congreso de los Diputados aprobó, con 316 votos a favor y 5 en contra, la primera reforma constitucional de profundidad, la reforma del artículo 135 de la Constitución para introducir de forma urgente el principio de estabilidad financiera para limitar el déficit. Una reforma que no fue sometida a un referéndum, nos han cambiado la Constitución para establecer la austeridad a ultranza y hacernos cada vez más pobres y más dependientes.

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