La diversidad, las preocupaciones intelectuales y el exceso de egocentrismos hacen una unión imposible de la izquierda en Andalucía. Dejando la posibilidad de tener un concepto unificador para luchar contra el posible triunfo de la derecha del PP y Vox en las elecciones andaluzas del 19-J. Hay demasiada rigidez ideológica, un aferramiento a la ortodoxia del pasado y sobre todo, que no encuentran un discurso diferente a las demandas de revolución, democracia, ruptura con el capitalismo, justicia social y la lucha por la libertad política, que pudo servir en el pasado. La izquierda se enfrenta a una derecha populista, donde no basta con hablar de derechos, de injusticia, de desigualdad, ya que la ciudadanía está preocupada por quien le pueda favorecer sus objetivos reales. Vivimos en un contexto en el que mucha gente no ve necesaria una política popular de izquierda y que pueden votar a la derecha.

No sirve el mensaje de que la única alternativa aceptable contra el conservadurismo neoliberal es el socialismo o las fuerzas progresistas de izquierdas. La ciudadanía ha perdido el miedo al populismo de la derecha e incluso al fascismo de la extrema derecha. No sirve apelar al miedo y mostrar a la derecha, como hizo el PSOE en 1996, apareciendo un dóberman en blanco y negro, agresivo y amenazante con las encuestas en contra. La llegada de Macarena Olona, como cabeza de lista para concurrir a las elecciones andaluzas del próximo 19 de junio por Vox, no será suficiente para unir a la izquierda, aunque es una apuesta segura de Abascal que inquieta a populares y socialistas. Porque los votantes de izquierda, los hay que se quedarán en su casa y los que votarán a la derecha.

Vox, se convirtió en un socio fundamental en el 2018 para que el PP y Ciudadanos llegaran al palacio de San Telmo, hasta ser un constante azote para el Ejecutivo andaluz. Revalidar la coalición con Ciudadanos se antoja imposible, Moreno Bonilla no alcanzará la mayoría y las encuestas apuntan a que la extrema derecha conseguirá unos buenos resultados. Por lo tanto, Juanma Moreno quedaría en manos de Olona para seguir al frente de Andalucía. La hipótesis de una movilización entre los votantes progresistas sin la unión imposible de la izquierda es un sueño, ni al socialismo de Juan Espaldas, ni a la coalición de izquierdas Por Andalucía, para defender los derechos sociales y las políticas de igualdad.

La unión imposible de la izquierda, con la exclusión por la Junta Electoral de Andalucía, de Podemos y Alianza Verde, por no llegar en plazo a la Junta Electoral de Andalucía, no es el mejor principio para ganar la confianza del electorado. Aparte de rencillas por la designación de candidata, las subvenciones electorales y parlamentarias que reclama Podemos por haber cedido su candidatura, el enfrentamiento entre la ministra de Trabajo y el antiguo líder de Podemos, Pablo Iglesias. Los candidatos de Podemos irán en las listas de Por Andalucía como independientes y no podrán usar su logotipo morado. Nada ayuda al nuevo proyecto político de «sumar» de Yolanda Díaz.

Y, en el supuesto de que la suma de votos permitiera un gobierno progresista en Andalucía, encabezado por el PSOE y en coalición con Por Andalucía… ¿Serían capaces de entenderse PSOE, IU, Más País Andalucía, Verdes Equo Andalucía, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Alianza Verde y Podemos? Crea tantas dudas, que el electorado votará la certeza de Moreno Bonilla o se quedará en su casa. Ante tal panorama muchos pierden la ilusión, aunque siempre quedamos algunos, que creemos que es necesario votar por la defensa de los derechos sociales, de lo público, de la defensa del medioambiente, del cambio de modelo productivo, del feminismo… La abstención es nuestro mayor enemigo y el aliado de la derecha para su triunfo electoral.

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