Un conflicto es una cuestión de difícil solución entre dos o más partes donde ambas tienen o creen tener la razón. El tiempo no lo cura todo y menos cuando existe un conflicto sin resolver. Esas situaciones provocan sufrimiento, las emociones se acumulan con el tiempo y el odio se convierte en la única realidad. La resolución pacifista del conflicto no ha funcionado ni a través de la negociación, conciliación y mediación, solo con la violencia. Esto es lo que resume el conflicto entre árabes y judíos, más concretamente entre palestinos y judíos, desde que Israel se creó como Estado en 1948 y que siguen luchando por dominar los territorios entre el río Jordán y el mar Mediterráneo. Donde no es solo el territorio, sino el símbolo nacional y la santidad de Jerusalén para cristianos, judíos y musulmanes.

Tras la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, aumentó la presión internacional por establecer un Estado judío. El 14 de mayo de 1948, se fundó el Estado de Israel y al día siguiente, Egipto, Siria, Irak y Jordania invadieron este territorio. Fue la primera guerra árabe-israelí, también conocida por los judíos como guerra de la independencia o de la liberación. Comenzó la Nakba, la llamada «catástrofe«, en la que 750.000 palestinos tuvieron que huir a países vecinos o fueron expulsados por tropas judías.

Los dos territorios palestinos son la Franja de Gaza y Cisjordania, dos regiones diferentes y separadas entre sí,  gobernadas cada una por un poder político diferente y enfrentado al otro, Hamás y Fatá, respectivamente. Israel mantiene un bloqueo por aire, mar y tierra, restringiendo el movimiento de bienes, servicios y población palestina. La Autoridad Nacional Palestina, representa a los palestinos ante los foros internacionales, pero la Franja de Gaza está controlada por Hamas, está también la OLP  como una coalición de movimientos políticos y paramilitares. Hay diferencias irreconciliables como la capitalidad de Jerusalén; los límites territoriales previos al 4 de junio de 1967, antes del comienzo de la Guerra de los Seis Días; los asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Oriental de más de medio millón de colonos judíos; los más de 10,6 millones de refugiados que tienen el derecho de regresar a lo que hoy es Israel; y el no reconocimiento a Palestina como un Estado de derecho.

Durante los últimos 10 días, la situación se ha deteriorado de forma alarmante, donde el lanzamiento indiscriminado de cohetes caseros por parte de grupos armados palestinos contra Israel y la respuesta de Israel con numerosos bombardeos y ataques desde tierra y mar contra objetivos civiles densamente poblados. En definitiva, una clara violación del derecho internacional humanitario, un crimen de guerra. Donde es patente una lucha entre David y Goliat, donde el Estado de Israel como potencia ocupante, ataca a la Franja de Gaza. El resultado más de 139 muertos palestinos, entre ellos 39 niños, y más de mil heridos. Un conflicto que es una guerra totalmente asimétrica, en la que Hamás defiende los derechos de los palestinos, ante Israel, que recibe siempre el apoyo de Estados Unidos y de otros aliados internacionales, que consideran justificados sus ataques contra los palestinos. Un conflicto sin resolver, donde importan muy poco las muertes y el sufrimiento del pueblo palestino.

Un comentario sobre “El conflicto sin resolver entre árabes y judíos.”

  1. España no reconoce a Palestina como Estado pero tiene una estrecha relación diplomática con la Autoridad Palestina. Pero, siempre con la excusa de «cuando se den las condiciones». Mientras la mayoría del mundo árabe-islámico y los países no alineados con Estados Unidos, no reconocen a Israel pero sí a Palestina.

    El problema es que las circunstancias nunca permiten que se den dichas condiciones, para hacerlo. España no quiere enemistarse con Estados Unidos y otros aliados internacionales, reconociendo la legitimidad del Estado palestino. Mientras tanto, los palestinos, no gozan de autonomía como nación independiente, al permanecer buena parte de sus territorios bajo la ocupación israelí. Donde la presencia de Israel, está en la división territorial de Palestina. dos regione separadas entre sí, como Gaza y Cisjordania, gobernadas cada una por un poder político diferente, Hamás y Fatá, enfrentados uno al otro. Lo que favorece a Israel y perjudica al pueblo palestino.

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