La democracia representativa consiste en que los ciudadanos y ciudadanas podamos escoger a nuestros representantes a través de unas elecciones. Debido a la enorme dificultad para que todos los individuos de una sociedad nos pongamos de acuerdo y tomemos finalmente una decisión, delegamos en dichos representantes para ayuntamientos, comunidades autónomas, representación en la UE o para el gobierno del Estado, la facultad de legislar y gobernar en nombre nuestro. La ciudadanía otorgamos nuestro apoyo a un candidato o partido en un momento determinado, que puede ser confirmado o retirado en cada proceso electoral, según la buena o mala gestión, las opiniones, demandas y los posibles pactos entre partidos.

El problema de una democracia representativa es que los representantes, muchas veces, se olvidan que son meros administradores temporales, se aferran a su sillón olvidándose de los mandatos de la ciudadanía y se dejan llevar por cualquier atisbo de corrupción o componendas. Eso hace que el ciudadano pierda la confianza por la democracia y sus representantes, no se siente representado por ellos y aún afirmando que la democracia es el menos malo de los sistemas de gobierno, muchos buscan soluciones fáciles a temas complejos en los partidos antisistema y populistas.

España después de una larga dictadura y haber conseguido una democracia representativa, entre votación y votación, lo que creíamos era un sistema casi perfecto, se ha convertido en un grupo de actores del club de la comedia en que algunos solo piensan en su provecho personal.

La justicia española estableció en una sentencia que el PP funcionó durante años con una contabilidad paralela en dinero negro procedente de donaciones de empresarios, condenando a varios de los antiguos responsables de la formación política. Mariano Rajoy se convirtió en el primer jefe del gobierno que cayó por una moción de censura, desde que se restauró un sistema democrático en España. Y, el socialista Pedro Sánchez fue elegido legítimamente el 2 de junio, como presidente del gobierno español.

Expulsar a Rajoy era casi lo único en lo que estaban de acuerdo las fuerzas que apoyaron la moción de censura, y exigiéndole la convocatoria anticipada de unas elecciones casi desde el primer día. Después de ocho meses y medio, Sánchez ha comparecido para anunciar la disolución de las Cortes y el adelanto electoral, por su derrota en los Presupuestos y por el momento de crispación ante una supuesta negociación con los independentistas catalanes. Ahora, después de la foto de las tres derechas manifestándose en Plaza Colón y el gobierno del PP en Andalucía con el apoyo de Ciudadanos y Vox, solo queda una movilización del electorado de izquierdas o un gobierno español con el apoyo de las tres derechas. Tú decides con tu voto…

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