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El cambio climático no es ideología, es ciencia.

Cuando la persona que lidera la tercera fuerza política en España, cree que los incendios tienen que ver con la «corrupción, el fanatismo climático y la mafia» de Sánchez. Acusando de falta de prevención al Gobierno de España y de usar los desastres con fines políticos. Negando el cambio climático y afirmando que el ¨fanatismo climático» impide la prevención de los incendios. Y, que además compara la actuación del presidente del Gobierno con la del emperador romano. «Esta es la España de Sánchez, la de Nerón».

Me preocupa que esta persona pueda ser vicepresidente del Gobierno de España y además lo sea con el voto de millones de españoles. Cuando Santiago Abascal dice en las redes sociales o en comparecencias políticas, que niega el cambio climático y la violencia de género. En contra del feminismo, de los inmigrantes, de los diferentes. En contra de un Estado autonómico. Que no rechaza el genocidio contra los palestinos. Y, que además apoya a personajes como Trump, Netanyahu o Putin. Intentando inhalar veneno y odio a toda la sociedad española.

Se puede pensar diferente y hay libertad de expresión para decir lo que se quiera. Pero, hay una condición humana que es la maldad. Donde existen personas que están dispuestas a ser tóxicas, perversas, crueles y dispuestas a hacer el mal para conseguir un objetivo determinado. El problema no es solo que existan este tipo de personas, sino que otras reconozcan en esta maldad una alternativa en su voto. Y, parece que la ultraderecha lo está consiguiendo.

La ultraderecha ha sido capaz de unir un conjunto de prejuicios, basados en el odio y la ignorancia. Porque quizás no son todos fascistas, ni indignados. Pero, lo que les une es que no cuestionan sus prejuicios, simplemente buscan mensajes simples y soluciones fáciles en mentes poco críticas. Buscan culpables para todo, negando la ciencia. Haciendo del insulto y la descalificación su única argumentación. Y, aunque sea falsa, tienen a muchos adeptos.

Vivimos en una sociedad desigual, donde cada uno tiene sus filias y fobias. En la que existe el clasismo y el racismo. Donde todo el mundo no está a favor de las mismas ideas. Donde los sentimientos afloran y son inevitables en la cuestión de dar el voto. Existen ciertas personas que no aceptan la libre discusión de todo lo discutible. Que prefieren el negacionismo y la imposición de sus ideas. Negando incluso a la ciencia.

No se conforman con reclamar una España con unos valores, tradiciones y propuestas anacrónicas como salvadores de la patria. Buscan en la sociedad desencantada y huérfana de ideales, convencernos de su  dogmatismo y sus verdades absolutas. Están por encima de comprobar los hechos mediante la evidencia y el cambio constante, como hace la ciencia. Como es negar el cambio climático y considerarlo «fanatismo climático» y relacionarlo con la «corrupción del Gobierno». Mientras más de 25.000 personas han sido evacuadas entre Madrid y Ávila, por culpa de los incendios.

No es lo mismo opiniones que hechos. No pueden asociarse opiniones a intereses particulares o políticos, con conocimientos construidos mediante evidencias científicas y consenso académico. La ciencia no funciona a partir de opiniones. Funciona mediante evidencias, a través del método científico. Las hipótesis son sometidas a prueba, verificadas o rechazadas. Este nos permite distinguir entre aquello que creemos y aquello que la evidencia demuestra.

El cambio climático no es un proceso natural como cualquier otro. Es causado por el ser humano y no es la invención de unos ambientalistas. Las consecuencias son el aumento de la temperatura media global que  favorece el riesgo de incendios, junto con fenómenos naturales como la sequía. Aparte del abandono rural, la ausencia de gestión forestal. Y, montes abandonados. La nula planificación territorial, las altísimas cantidades de biomasa forestal o la escasísima inversión en prevención. Si lo mezclamos todo, el resultado son los grandes incendios que nos asolan.

El cambio climático se intensifica, pero hay ciertos partidos políticos que lo único que hacen es la difusión de información falsa o engañosa. Dificultando la implementación de medidas eficaces y negándose a cualquier pacto contra el cambio climático. Disminuyendo su inversiones a nivel autonómico en prevención y buscando como solución la «emergencia nacional«. Cuando se quema el bosque no es solo daños ambientales, son pérdidas humanas y costos económicos. Que son irreparables.

La extrema derecha está consiguiendo engañarnos con sus políticas conseguir una sociedad polarizada por el rencor y el odio al diferente. Ahora, con sus negacionismos ambientales. Intentando con su arrogancia, soberbia y despotismo imponer a la sociedad unas opiniones subjetivas que cuestionan la realidad física del fenómeno y su origen antropogénico. Negando que el cambio climático existe y que está siendo provocado principalmente por actividades humanas.

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