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La dependencia no puede tener un no.

El «no» ideológico y permanente del PP en contra de todas las propuestas del Gobierno de España, son contra la ciudadanía en general. Votar en contra de la dependencia y más concretamente del blindaje del gasto, es ir en contra de miles de personas dependientes. Aún a pesar de ser una reclamación histórica del PP.

Ir en contra del derecho de las mujeres al aborto, con la intención de crear una ley a favor del concebido no nacido. Querer que un trabajador que se encuentre de baja cobre menos. «Es un cáncer que no podemos pagar». No favorece a nadie. No defiende la libertad de las mujeres a decidir por si mismas y nos hace retroceder en los derechos laborales de los españoles.

Porque la obligación de los partidos políticos es formular alternativas político-ideológicas fundamentales, que conviertan la democracia en un espacio de posibilidades reales acerca del bien común. El no ideológico y permanente en el Congreso, en contra de todos los procesos legislativos, significa ir en contra de representar los intereses de la mayoría.

Muchas veces es necesario encontrar el consenso parlamentario y no buscar siempre la derrota parlamentaria del adversario. Si el Gobierno o la oposición proponen cosas positivas, se deberían reconsiderar. Y, no mantener un voto ideológico y permanente en contra.

Ayer jueves la Comisión de Derechos Sociales del Congreso aprobó un paso para la reforma de las leyes de dependencia y discapacidad, con el voto en contra de PP y Vox. Una reforma que cubra “en todo caso”, una financiación equivalente al 50% del gasto total certificado por las comunidades autónomas.

Una exigencia que los propios gobiernos autonómicos del PP han reclamado desde 2022. Pero, que ahora votan en contra de los dependientes y de sus familias. No se entiende que el PP siempre vote en contra de los intereses de una mayoría social: la subida del sueldo interprofesional, la revalorización de las pensiones o de prorrogar el decreto-ley de los alquileres.

La dependencia y que el Estado asumiera la mitad del coste de la dependencia. No es un capricho del Gobierno de España es una necesidad reclamada en conferencias sectoriales, debates autonómicos y declaraciones públicas de consejeros del PP. Pero, ahora parece más  importante el no ideológico y permanente.

Es una realidad social que España envejece, que muchas personas mayores viven solas y que las familias son más pequeñas. Si añadimos que el sistema público de dependencia tiene largas listas de espera, falta de medios y profesionales. Por lo tanto, es una necesidad social, en lo que no se entiende un voto en contra.

Porque en España faltan residencias públicas. Y, las privadas son escasas y caras. Lo que implica que hay que buscar unos sistemas que  permitan sostener proyectos de vida en casa, en el barrio y en la comunidad. Con una ayuda a domicilio, teleasistencia y personas que puedan ejercer cuidados en el entorno familiar.

Si la idea para llegar al Gobierno de Alberto Núñez Feijóo es recortar los derechos sexuales a las mujeres, los derechos laborales y la dependencia. Y, añadir los postulados de la extrema derecha, con su «prioridad nacional». Igual gana las elecciones, pero seguirá sin poder gobernar.

El Gobierno de coalición ha cometido errores, pero ha defendido los derechos sociales, laborales, de las mujeres y de los inmigrantes. Ahora, tienen la oportunidad de blindar la financiación estatal en dependencia al 50%. Pensando en evitar posibles y futuros recortes del PP, que recaen en las comunidades autónomas.

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