La derecha siempre ha defendido los intereses de los privilegiados, de los que más tienen. La derecha defiende el mercado, el dinero, la pasta. El decreto ley para la prórroga de los alquileres y limitar los precios, durante dos años ha sido rechazado por 177 votos en contra y cinco abstenciones. El Partido Popular, UPN, Vox y Junts han votado en contra y el PNV se ha abstenido.
La derecha española, la derecha navarra, la derecha catalana y la derecha vasca coinciden en defender los intereses de los grandes tenedores: de bancos, empresas y fondos buitre frente al derecho a la vivienda.
Negando a más de tres millones de personas, en su gran mayoría españoles, el poder acceder al mercado del alquiler y en definitiva acceder a una vivienda.
PP-Vox-Junts-UPN y la abstención de PNV demuestran que dentro de sus principios identitarios comunes patria, Dios, familia y Capital. Cuatro patas comunes que solo cambian por el nombre de su patria para cada uno: España, Catalunya o Euskadi. En el resto conservan su ideología conservadora, la defensa de la tradición y la civilización occidental neoliberalista. Por lo tanto, su defensa del Capital.
Mientras la izquierda sigue defendiendo la igualdad, en la defensa de los excluidos: sea por el color de la piel, por sus opciones sexuales o por su situación económica.
Pero, la sociedad ha dado la espalda a las demandas de la izquierda y vota a la derecha que nunca ha defendido, ni defenderá sus derechos. ni peculiaridades, ni idiosincrasias.
Cuando Sumar presentó prorrogar los contratos de alquiler que finalizan en 2026 y 2027, además de limitar la subida de las rentas al 2%. Ya hubo falta de consenso entre PSOE y Sumar. En el Consejo de Ministros que se negociaba, se llegó a paralizar hasta que no aceptaran las medidas impulsadas por Sumar. Llegando al acuerdo de incluir las medidas de vivienda en un decreto separado de las ayudas frente a la subida del precio de la energía.
El decreto de la prórroga de los alquileres había nacido muerto. PSOE y Sumar no estaban de acuerdo, en la situación que se iban a enfrentar cientos de miles de familias y buscar alguna manera para protegerlos.
Sin embargo la derecha estaba unida y convencida para defender a los especuladores, a los grandes fondos tenedores propietarios de miles de viviendas. Y, acusando además, de falta falta de seguridad contra los pequeños propietarios para seguir cobrando sus rentas.
La derecha de nuevo ha ganado en una votación. Esa derecha votada democráticamente por la ciudadanía española. La paradoja es que esta derecha no defiende los intereses de una mayoría, pero que sí son votados por una inmensa mayoría. Si no cambia la orientación demoscópica, la mayoría de los ciudadanos seguirán perdiendo derechos o tendrán que replantearse votar a fuerzas políticas que se opongan a medidas antisociales como la prórroga de los alquileres.
Ahora, solo nos queda el derecho al pataleo. Mientras la ciudadanía siga votando a partidos que se niegan a dar protección a tantas miles de personas. El Gobierno de España, es decir PSOE y Sumar, tienen la obligación de buscar fórmulas legales para intentar rescatar la medida y dotar de seguridad a los casi tres millones de personas beneficiarias.
Las personas que no estén de acuerdo en que su casero le pueda subir lo que le dé la gana. Siempre pueden como dice la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz: «clamo a la ciudadanía a que se movilice».
Porque solo una movilización simultánea en las urnas y en las calles, demostrando el descontento social. Ya sea contra las políticas sanitarias, educativas, de vivienda o cualquier circunstancia social que afecte a la igualdad. Porque solo la lucha y el voto, pueden cambiar los resultados electorales.
