Es muy habitual culpar a los demás, pedir responsabilidad siempre a los mismos, a la ciudadanía, para ocultar la responsabilidad, los errores, los desaciertos, la falta de previsión y medidas, tanto del Gobierno de España como de los respectivos gobiernos autonómicos en la gestión de esta crisis sanitaria del Covid-19. Esto de echar la culpa a los demás es una estrategia banal y perversa, bastante común en todos los aspectos de la vida, parece que cuando se culpabiliza a otros y se les pide responsabilidad, el problema desaparece o se desvanece.

Pero, la única manera de resolver un problema, no es culpar, es que los verdaderos responsables de poderlo solucionar se responsabilicen y pongan todas las posibles soluciones. Quieren buscar la responsabilidad de los contagios de esta crisis sanitaria, en la falta de responsabilidad de la gente, de no adoptar unas medidas sanitarias, de no respetar unas normas: sea de distancia social, de movilidad, de reunión o de uso de la mascarilla. El error fundamental es hacer énfasis en la actitud de los demás y no tanto en otros posibles factores que llevaron a dicho comportamiento.

Nos hablan de confinamiento perimetral, de toque de queda, de restringir la movilidad, de responsabilidad social, pero todos nuestros gobernantes se olvidan de la falta de personal sanitario en los hospitales y en la Atención Primaria, de la falta de rastreadores, de la falta de pruebas, en definitiva, de no haber invertido, que no gastado, la suficiente inyección económica en la Sanidad.

Culpar por todo a los ciudadanos y a las ciudadanas, pedir responsabilidad y cumplimiento de normas, no es suficiente para frenar una segunda ola del Covid-19, cuando se siguen cometiendo los mismos errores y la falta de deficiencia del comienzo de la pandemia por parte de nuestros gobernantes. Cuando nos echan la culpa a los demás de nuestras acciones, responsabilidades y decisiones, están evitando otros asumir su responsabilidad y la toma de malas decisiones. Quizás es fácil excusar a nuestros gobernantes, ante algo que ha supuesto un cúmulo de adversidades, de algo que ha escapado de nuestro control, pero lo que sí que podemos controlar, es tener todos los recursos para minimizar las secuelas del Covid-19.

Porque faltan camas en los hospitales, en las UCI; la Atención Primaria, ya diezmada antes de la llegada del coronavirus; la falta de personal sanitario en general; la alta tasa de mortalidad y de contagios; el no haber encontrado una solución a las residencias de ancianos, la falta de test y rastreadores… En definitiva, todos los recortes presupuestarios de estos últimos años, son los culpables de que una parte de la población no haya podido acceder, o acceder a tiempo, a cuidados médicos. Ahora, todas las mejoras que se prometieron y que se hubieran tenido que implementar después del comienzo de la pandemia, no se han hecho. Y, serán las causantes de más contagios y muertes. Es paradójico, que mientras existe una grave irresponsabilidad política, nos exijan responsabilidad y sacrificios a todos nosotros…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.