La distancia social ha entrado en nuestras vidas, como forma de responsabilidad personal, para disminuir la propagación del coronavirus. Consiste en evitar las multitudes, mantener una distancia prudencial y no tocar a otras personas, para que el virus no se expanda. Junto con unas medidas de prevención y de higiene. La distancia social junto con el confinamiento en nuestras casas se convierten en las únicas medidas de prevención efectivas, hasta que descubra la vacuna contra el coronavirus. Es una forma de aislarse de los demás, ante la posibilidad de que cualquiera pueda tener el coronavirus y nos lo pueda transmitir persona a persona. Es como decir, que todos somos presuntos portadores.

Lo más grave es que la distancia social, que ahora es una forma de prevención, no tiene una fecha en concreto. Es decir, que cuando se acabe el estado de alarma, no se acabará dicha restricción de golpe, será una cosa paulatina el que podamos volver a la convivencia, a la sociabilidad, a exteriorizar nuestros sentimientos, a la empatía como forma de cercanía entre personas. La distancia se convierte en una barrera entre las personas, no estrictamente física y desde un punto de vista afectivo, sino también social, algo que nos puede separar aún más a nivel de discurso, ideología y de convivencia. Las restricciones del acercamiento, no solo son en lo público sino también en lo privado. Porque ahora el miedo y la prevención nos une, aunque tengamos distancia social, pero cuando no tengamos ese objetivo común solo nos quedará la distancia.

Estamos condenados a la distancia social durante mucho tiempo, porque en el momento que se relaje la epidemia y se pierda la inmunidad de grupo, aumentará el riesgo de contagio. Las personas no podemos ocultar nuestras emociones, necesitamos visibilizar nuestros sentimientos y tener contacto a flor de piel para comunicarnos.  Porque aparte de la comunicación verbal necesitamos el contacto físico: un abrazo, un apretón de manos, un beso, una caricia.., en todas las reuniones sociales y personales. Es un poco triste que la medida para luchar contra una enfermedad sea la distancia social, aunque no existe ninguna duda, de que debemos cumplirla, por el bien nuestro y el todos…

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