Hoy viernes 12 de junio entra el nuevo Pacto de Asilo y Migración de la Unión Europea. Una profunda reforma que pretende unificar los criterios de la UE frente a la inmigración. Una especie de «prioridad europea» en inmigración, que partió de los partidos de extrema derecha. Para blindar las fronteras externas de los 27 países que componen la UE y acelerar los procesos de retorno. Cuando aún León XIV sigue reivindicando en España, los derechos de las personas migrantes y refugiadas.
El Pacto de Inmigración y Asilo de la UE endurece la política migratoria, introduce controles fronterizos más estrictos: tramitación más rápida de las solicitudes, ampliación de las herramientas digitales para la recogida masiva de datos y aumento de las deportaciones. Que supondrá más controles fronterizos, más detenciones y procedimientos acelerados de expulsión ante la inmigración irregular.
Hay dos modelos migratorios posibles: el basado en la solidaridad y los derechos humanos. Y, el de la «prioridad europea» más restrictiva en derechos para los inmigrantes. Donde se presentan como una amenaza y negándoles derechos humanos básicos en nombre de un nacionalismo excluyente. El racismo, reconocido o ignorado, es la solución de la UE frente a la inmigración.
Dos años después de su aprobación, comienza a aplicarse de manera obligatoria este viernes, debiendo aplicar las normas de manera inmediata. Más controles fronterizos, bases de datos biométricos y deportaciones más rápidas. Mientras desde Bruselas se presenta como una herramienta para gestionar la inmigración y armonizar el asilo. Trece organizaciones sociales entre las que se encuentran Red Acoge, Amnistía Internacional, Oxfam Intermón ,CEAR, Médicos Sin Fronteras y Human Rights Watch denuncian que puede ser «una amenaza a los derechos de la población migrante y refugiada».
Que permitirá a los países miembros en su prioridad europea en inmigración, crear centros de internamiento de migrantes en terceros países para agilizar la deportación de migrantes a otros Estados. Y, no garantizando los derechos, la protección de datos y el derecho a la privacidad dentro de la UE. Porque el racismo y la xenofobia están expandidos por toda Europa y donde los inmigrantes son vistos como un problema.
Y, que la extrema derecha europea utiliza para conseguir votos y generar violencia. El ejemplo lo tenemos estos días en Belfast, Irlanda del Norte, donde las noches del martes y el miércoles centenares de manifestantes han quemado contenedores, vehículos y hasta viviendas. Donde cualquier incidente desata el odio contra los inmigrantes. Y, que puede suceder en cualquier país de la UE.
Mientras tanto la Iglesia habla de reconocer la imagen de Dios en todas las personas y sobre su igualdad. Y, los políticos y la ciudadanía lo aplauden. Pero, la realidad es muy diferente, ni los políticos, ni una parte de la ciudadanía están a favor de la inmigración, la solidaridad y el respeto a los derechos humanos. Mientras tanto cada vez más «prioridad nacional» y «prioridad europea» en inmigración.
