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La necesidad de la política aunque no sea perfecta.

La necesidad de la política parece que tiene poca razón de ser en un ambiente de corrupción, de bulos, de supuesto lawfare y la utilización política de “filtraciones” interesadas. La política es un ejercicio puramente humano, que tiene errores y que no es perfecta. Pero, un sistema de libertades solo puede ser construido y defendido por medio de la política. Es el arte de lo posible, que tiene como objetivo hacer el bien común solucionando las necesidades humanas. Un vehículo para defender valores fundamentales, como la libertad y la democracia, pero también para destruirlos.

Ahora, en España no estamos pasando buenos tiempos para la política, creando en la ciudadanía desafección, falta de credibilidad y de legitimidad. Después del monopolio informativo del viaje del papa y el comienzo del mundial de fútbol. La próxima semana comienza para el Gobierno y el PSOE, una serie citaciones en los tribunales, como la de Begoña Gómez antes de sentarse en el banquillo. La declaración de José Luis Rodríguez Zapatero ante el juez. Y, la comparecencia en el Senado de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, por el caso Leire Díez. Las inmediatas sentencias del caso mascarillas y del hermano de Pedro Sánchez. Y, esperando la comparecencia el 24 de junio, del presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados.

La necesidad de la política no podemos dejar de percibirla, aunque tenga errores y no sea perfecta. No podemos dejar de perder la confianza en la política al servicio del bien común. En la que nadie debería utilizar las instituciones, los recursos y los bienes públicos para favorecer el enriquecimiento o los privilegios en el ámbito privado. Donde todos estemos convencidos de que existe la separación de poderes.

No podemos permitirnos el suicidio colectivo de caer en la desafección o de creer que la solución la tiene la extrema derecha. Porque si la política es el arte de lo posible, nos afecta a todos. No puede servir para promocionar intereses privados en detrimento de los públicos: es cuestión de más sanidad, educación, dependencia, laboral, vivienda,Estado Social. Y, sobre todo de más derechos y que se cumplan.

La necesidad de la política choca contra la plaga de corrupción, que hay que erradicar, y contra la cual hay que legislar sin concesiones. Es iluso hablar de que las democracias están consolidadas cuando la credibilidad de los partidos políticos y sus líderes están en crisis. Cuando la ciudadanía está entre la abstención en los procesos electorales y votar a ideologías populistas, que se aprovechan en sembrar el germen de la destrucción del sistema.

El sistema de partidos es uno de los principales pilares sobre los que se levanta la democracia. Los ciudadanos siguen votando por los mismos partidos políticos sin renovación de la clase política. Donde todos tienen o han tenido problemas de corrupción. La sociedad ha dejado de creer en los políticos y en la política en general. Pero, lo peor es que la clase política no hace nada para remediarlo.

Me refiero a las fuerzas progresistas, no hay ideas, no hay unión, no hay líderes. Donde en una correlación de debilidades, se aprovecha una derecha unida, inmovilista, conservadora y cada vez más reaccionaria. El relato de la corrupción está cayendo sobre el PSOE, debilitando a un Gobierno de coalición y a toda la izquierda en general. Donde la trama, de los poderes fácticos, los grupos económico-financieros dominantes tienen el objetivo de conseguir el objetivo de imputar al PSOE y a Pedro Sánchez. Ahora, no sirven los reproches al Poder Judicial, porque el PSOE tampoco ha hecho las cosas como se debía.

La política se ha convertido en uno de los principales problemas de nuestra sociedad debido a la forma de actuar de los partidos, tanto en el gobierno como en la oposición. Quizás antes del verano este Gobierno caerá. Pero, la política seguirá siendo necesaria. Y, la ciudadanía tendrá que decidir lo que quiere. Pero, también los partidos políticos deberán dejar de pensar en su propio beneficio y pensar en el bien común. Porque la política es necesaria.

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