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Nacionalismo español con mensaje político.

Después de diez días del triunfo de la selección española de fútbol y de nacionalismo español. Que el jugador Ferran Torres, autor del gol de la victoria, portara en la celebración del mundial una gorra con el lema «Make Spain Great Again«. Demuestra que casi nada en esta vida es inocente y que casi siempre existen segundas intenciones. Que a menudo se esconden detrás de las acciones y emociones cotidianas. 

La gorra que llevó Ferran Torres, durante la celebración intencionadamente o no. Adapta el conocido eslogan político de Donald Trump, «Make America Great Again» (MAGA), «haz a Estados Unidos grande otra vez». Un lema convertido en uno de los símbolos más reconocibles de su movimiento político. En el cual refuerza un nacionalismo de Estado por encima de los derechos democráticos de los inmigrantes.

Tanto le gustó el detalle al mandatario estadounidense, que de nuevo ha replicado varias veces este martes en su cuenta de Truth Social un vídeo del delantero español Ferran Torres. Considerando que la gorra fue un «bonito homenaje». Luciendo la gorra roja con el mensaje «Make Spain Great Again«, es también una forma de representar un particular nacionalismo español.

El movimiento MAGA de Trump se basa en corrientes de movimientos populistas en Estados Unidos que se remontan a décadas atrás y que supuso su reelección en 2024. Y, que aquí en España han estado latentes durante siglos imperiales y sobre todo en la dictadura franquista. Lo de «Una, Grande y Libre» que parece quiere recuperar la derecha y la extrema derecha de este país, contra los enemigos de España.

Cuando se confunde el éxito en el deporte con la exaltación ideológica de un país. Nos equivocamos. Cuando el fervor de la victoria se interpreta como la superioridad de una identidad nacional. Nos equivocamos. Cuando las banderas y los cánticos son parte de una instrumentalización política. Nos equivocamos. Y, si además intentamos plagiar el mensaje MAGA. Nos equivocamos.

El triunfo del Mundial de Fútbol, ha convertido a España y a los españoles en campeones del mundo. Un nacionalismo banal que ha construido un sentimiento de identidad nacional compartida. En una España en el que el término «nacionalismo», se identifica con los movimientos periféricos o secesionistas que cuestionan los estados-nación establecidos. Pero, todos sabemos que después existe el nacionalismo español, para unos rechazado y para otros base de la unidad de España.

Durante cuarenta años de dictadura franquista, el nacionalismo español significó una manifestación en la que se exigía adoptar una postura activa. Donde estaba la imposición de ser español, de negar las diferentes culturas dentro de España. Hablar en castellano, ser católico y del régimen franquista. Durante años el nacionalismo español fue una imposición. Reforzando una idea nacional que pretendía situarse por encima de las aspiraciones democráticas, de los conflictos sociales y de clase.

El franquismo intentó contribuir decisivamente a difundir y normalizar el nacionalismo español. Un nacionalismo, como ideología que estipulaba la patria como algo que debía ser defendida por encima de todo. Lo cual creó también un anti nacionalismo nacional a lo que representaba. Y, que surgieran, siguen hoy en día vigentes, nacionalismos periféricos como el catalán, el vasco o el gallego.

Ahora, de nuevo las derechas se adueñan del nacionalismo español. Lo quieren hacer suyo. Y, por eso ocasiones como un triunfo deportivo lo utilizan con un fin político. El presidente de Estados Unidos Donald Trump  convirtió la frase en marca política desde 2015, haciendo de ella una marca política asociada a él. Y, que la extrema derecha ha hecho suya también en España.

Los nacionalismos más allá de banderas y discursos, significan hablar de «nosotros» como oposición a un «ellos». Todos los nacionalismos son excluyentes y peligrosos. Y, mucho más cuando son racistas. Yo no quiero un «Make Spain Great Again». Ni me siento más español, cuando se produce un éxito de un deportista  o equipo nacional. Y, los medios lo exaltan como héroes nacionales… Todos los nacionalismos generan odio, división social y fomentan la exclusión del diferente. Los nacionalismos no son buenos, ninguno. Y, menos con mensajes tan poco inocentes.

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