«Vivimos en una plutocracia: un gobierno de los ricos» Así de bien lo expresaba el Premio Nobel de Literatura José Saramago en 2003, en Buenos Aires (Argentina), cuando explicaba que: «No hay actualmente ningún país del mundo que viva verdaderamente en democracia…,» ; que «La injusticia social es como una nueva capa atmosférica que envuelve al planeta entero»; que «son las multinacionales las que en este mundo globalizado ejercen el auténtico poder»; que «son los intereses económicos los que dirigen las acciones de los gobiernos, de todos los gobiernos del mundo»; que «vivimos en un mundo atroz, pero que no es el único posible»; que cambiarlo «es nuestra responsabilidad». El concepto de plutocracia, cuya raíz etimológica se compone, del griego, de plutos (dinero) y kratia (poder), se refiere a que el poder reside en el dinero, una plutocracia es una democracia en la que el dinero tiene una especial influencia a nivel político. 

En las democracias actuales, el poder es más que cuestionable que esté en el pueblo, porque el poder hegemónico del dinero lo manipula todo, todos estamos manipulados por el dinero. Existe una ausencia de crítica al poder establecido, donde ellos lo dominan todo, desde la industria, el comercio, la banca o los medios de comunicación. Donde nos han enseñado que todo se consigue con meritocracia, con la cultura del esfuerzo, que con dinero se  consigue todo. Es la gran herramienta ideológica de la economía liberal que legitima la plutocracia, la desigualdad. Donde el objetivo es llegar a ser rico, para tener todo lo que te apetezca, donde hemos cambiado las ideas y los valores, por intentar imitar a personajes como Jeff Bezos (Amazon), Bill Gates (Microsoft) o Amancio Ortega (Inditex), entre otros millonarios.

Existen tres opciones de gobierno: que gobierne uno (tiranía), que gobiernen algunos (oligarquía) y que gobiernen todos (democracia). La plutocracia es un sistema político oligárquico, donde unos pocos son los que tienen el capital y que tienen el poder, son los que nos mandan, aunque existan unos políticos que hemos escogido. Cuando te pones a cuestionar todo esto, así comienzas a hacer populismo, buscando los auténticos intereses del pueblo, pero sin que realmente cambie nada. La verdad es que es difícil, que todo esto pueda cambiar, solo con nuestra responsabilidad, pero hay que intentarlo…

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