Las derechas siempre han perseguido el fin de patrimonializar España. Apropiándose de los símbolos nacionales, de la historia y del concepto de «patria». Donde ellos son los únicos y verdaderos españoles patriotas. Haciendo gala del concepto «nacional». «Orgullo nacional«, Mayoría nacional«, «prioridad nacional» , «unidad nacional«… Y, ahora añaden el término «neutralidad nacional».
Cuando las derechas emplean «nacional» intentan excluir siempre a otras opciones políticas del patriotismo. Con una visión excluyente de las regiones y nacionalidades históricas que componen España. De las diversas culturas e idiomas españoles. Negando el pluralismo. Buscando la confrontación ideológica y cultural. Incluso rechazando una «selección nacional» de fútbol, compuesta por jugadores de diversas culturas, etnias, razas, religiones y orígenes socioeconómicos.
Ahora, que las calles están llenas de nuevo de banderas españolas, no para confrontar contra Catalunya. Ni para protestar contra la ley de amnistía. Sino simplemente por un apoyo y deseo de victoria de una selección nacional sin «carnés de pureza» que representan a toda España.
Porque en este país, hay personas, entre las que me cuento, que les molesta esa España patrimonializada por la derechona y adláteres de determinados partidos. Esa España de la Reconquista, de la colonización de América y de «Una, Grande y Libre». Ellos son los culpables de la animadversión hacia lo español. Donde muchos relacionan España con franquismo y con ideas basadas en el odio y en la exclusión. Eso es lo que pasa, cuando lo nacional, lo español, se lo apropian una parte del espectro político para polarizar y enfrentar. Donde solo caben sus planteamientos y que el resto denominan como «antiespañol».
Las coaliciones de las derechas de PP y Vox a nivel autonómico, están imponiendo la agenda ideológica de la extrema derecha. Ahora, en la Comunitat Valenciana la extrema derecha exige el “estricto cumplimiento” de la neutralidad política en las aulas valencianas. Donde los directivos, docentes y miembros del consejo escolar deben «velar por la neutralidad ideológica» en los centros.
Una «neutralidad nacional» que va en contra de la diversidad, sustituyendo las referencias específicas a las personas LGTBI por menciones generales a la igualdad y a la no discriminación. Con constantes ataques a la enseñanza del valenciano. Exigiendo el “estricto cumplimiento” de la neutralidad política en las aulas valencianas. Solicitando que se autorice un canal de denuncias a la Inspección de Educación, para que ejerza su misión cuando existan indicios de vulneración de derechos. Además, se extender dicha pureza de «neutralidad nacional» a todas las actividades extraescolares en las instalaciones públicas.
La ultraderecha no se conforma con la «prioridad nacional», ahora exige la «neutralidad nacional». Una supuesta neutralidad política y social en las aulas de la Comunitat Valenciana. Y, después vendrá el resto de España. Para evitar el adoctrinamiento ideológico. Lo que implica imposición de dogmas, valores y narrativas políticas específicas en lugar de fomentar el libre pensamiento crítico y la pluralidad.
Esta supuesta «neutralidad nacional e ideológica» se parece demasiado a los efectos de la educación en España durante cuarenta años de dictadura. Donde se utilizó el sistema educativo con efectos de adoctrinamiento. Promoviendo valores religiosos y nacionales consiguiendo obediencia al régimen y reprimiendo el pensamiento crítico. Se parece demasiado a lo que ahora pretende la extrema derecha.
No quieren una educación que muestre valores vinculados a la igualdad, a la diversidad , a la memoria histórica. Al respeto de las culturas e idiomas españoles. A rechazar la violencia de género, a enseñar una educación afectivo sexual en sus diversas manifestaciones. No quieren una educación que hable de sostenibilidad y de pérdida de biodiversidad. De cambio climático. Que en definitiva, permita a las alumnas y alumnos tener una perspectiva crítica.
La extrema derecha nos pueden «vender» las ventajas de los «españoles primero». Apropiarse de los símbolos nacionales, de la historia y del concepto de «patria». Pero, si «tocan» la educación en el área legislativa, en todo lo que regula el currículo oficial, estarán cercenando la libertad del aprendizaje y adulterando los valores que hemos conseguido en estos años de democracia.
A lo mejor la educación, como nada en la vida, es ideológicamente neutral. No podemos defender el adoctrinamiento en la escuela sea cual sea la concepción ideológica de la que parta. Pero, que la extrema derecha no nos arrebate la escuela democrática y crítica. Con el pretexto de «velar por la neutralidad ideológica» en los centros. Con el único pretexto de adoctrinar y amordazar la enseñanza pública.
