Los mitos no son necesarios, aunque muchos necesitan de un modelo a seguir, sean artistas, intelectuales o deportistas, en los cuales encuentran lo que les hubiera gustado ser o lo que más admiran. Ellos son héroes o heroínas que aglutinan aspectos tan humanos como la belleza, la inteligencia, el triunfo, el poder, la riqueza e incluso el dolor. Ayer murió un genial futbolista llamado Maradona, que dejó mucho como ser humano,  pero que la gente lo convirtió en mito viviente y que parece lo seguirá siendo después de su muerte. Un mito innecesario que muchos necesitan como forma de ser más felices o para llenar su vida vacía. Ante todo mi respeto, a todos esos seres humanos que encuentran en los mitos, razones, deseos, ilusiones y sueños para dar sentido a sus vidas, que son acogidos y seguidos por una masa de ciudadanos. No soy nadie para criticar que la mayoría de los humanos necesitan creer y aspiran a unos ideales que les den un sentido a su vida, sea un dios o un humano convirtiéndolo en dios.

Si alguien creía que los mitos era un tema de los pueblos primitivos, que se crearon para dar explicación a los sucesos inexplicables, que la filosofía lo había superado con el denominado con el “paso del mito al logos”, pasando de la explicación no científica a la explicación racional. Todo esto que parecía superado, lo seguimos haciendo, necesitamos mitos que influyan en nuestras vidas y en nuestras decisiones. Seguimos sus modas, sus costumbres, su vocabulario e incluso nos queremos parecer a ellos, confundimos los hechos maravillosos protagonizados por ellos, con la esencia como personas. Porque lo que les hace geniales directores de cine, actores, cantantes o futbolistas, lo desmerecen como personas en su vida cotidiana y más intima.

Maradona fue un gran futbolista y yo no soy nadie para criticar su vida, primero porque no la conozco y segundo porque corresponde a su ámbito privado. Ha fallecido el día 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y su noticia ha desdibujado en los medios de comunicación un día tan importante para los que creemos en la igualdad entre las mujeres y los hombres. Un personaje con tantas luces, pero también con muchas sombras: casos de maltrato y pedofilia, hijos que se negó a reconocer, una condena por posesión de drogas, tratos con la mafia napolitana, su amistad con dictadores y corruptos. La felicidad que ofreció como futbolista, desató la locura en muchas personas, pero nada para convertirlo en dios y mucho menos para perdonarle todos sus errores.

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