Los futbolistas no están en un orden de prioridad de grupos de población a vacunar, ni por edad, ni por ser grupo de riesgo, ni por ser trabajadores esenciales. Que la Selección española de fútbol se vacune frente al coronavirus, no se puede considerar ni un grupo con mayor vulnerabilidad, ni su acceso a las vacunas debe romper una medida equitativa y en igualdad de condiciones al resto de la ciudadanía. No es cuestión de cincuenta vacunas más o menos, es cuestión de principios y de prioridades. Incluso podríamos estar de acuerdo, que es un dilema que no merece dicha polémica, simplemente hay demasiadas personas que aún no han sido vacunadas y que tienen más riesgos para su salud que los futbolistas. Si hay un contagio en la selección, solo puede comportar menos oportunidades para poder pasar de ronda en la Eurocopa, porque ellos son unos privilegiados con sus continuas pruebas PCR , test de antígenos y burbujas dentro de las concentraciones.

Si ellos pueden ser vacunados ¿por qué no se ha vacunado antes al Gobierno, a los trabajadores esenciales o a los enfermos con patologías de alto riesgo? Si hay excepciones, unos futbolistas no deben tener patente de corso. Si la selección española no gana la Eurocopa 2021 por no estar vacunados, no pasará nada. Tema diferente es que la Uefa hubiera tenido que obligar a vacunar a todos los participantes, como previsión para evitar la posibilidad de contagios. Polémica que no ocurrió cuando el Comité Olímpico Español solicitó vacunar a los integrantes de equipo olímpico español.

En España hay vacunados al menos con una dosis el 43,9 % de la población y completamente el 25,3%, pero aún siguen sin vacunarse personas con patologías crónicas o de alto riesgo, que tienen una alta exposición a contraer el Covid. Hablamos de pacientes con cáncer, afecciones cardíacas y renales, personas inmunodeprimidas por transplantes, inmunodeficiencias, enfermedades neurológicas, otras enfermedades raras, hipertensión arterial, diabetes, obesidad mórbida, síndrome de Down. Pero, también todos esos trabajadores esenciales durante el confinamiento de la pandemia, profesores, cuidadores y tantas personas que aún no han sido vacunados. Si hay personas que tienen que esperar a que se vacunen a su grupo de edad porque priorizar su inmunización «no está en la estrategia» aprobada por la Comisión de Salud Pública, los futbolistas también deberían esperar.

Los futbolistas no son trabajadores esenciales, aunque muchos sigan creyendo que el fútbol lo es. Pero, si lo fueran, deberían estar a la cola de los cajeros y cajeras de supermercados, de los transportistas, personal logístico. En definitiva, de todas esas personas invisibles que nos hacen más fácil cubrir nuestras necesidades. Los futbolistas de la selección española se «saltan la cola», entre las disputas entre la Real Española de Fútbol y el Ministerio de Sanidad, por delante de las personas vulnerables, olvidadas y marginadas. Todo sea por el fútbol y el patriotismo.

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