Hay empresarios que deben de pensar, que sus empleados y empleadas no trabajan por dinero. Pagar más dinero a los trabajadores, nunca es una prioridad para la patronal, que tanto si va mal como si va bien la economía, la receta siempre es la misma: moderación salarial. Los trabajadores cambiamos nuestra fuerza de trabajo por un salario, vendemos nuestro esfuerzo por la esencia del capitalismo: el dinero. El trabajo es una parte de nuestra vida, pero es un sacrificio, una necesidad que la hacemos por dinero. No somos ya esclavos, ni siervos de la gleba, somos asalariados con nuestros derechos y una parte de esos derechos, es un sueldo digno. No estoy hablando de comunismo, ni siquiera de esa fase intermedia, que los teóricos clásicos del marxismo llaman socialismo. No hablo de abolir las clases sociales, ni de suprimir totalmente la propiedad privada de los medios de producción, ni de eliminar la diferencia entre la ciudad y el campo, ni la diferencia entre el trabajo manual e intelectual. Ni siquiera debe existir como decía Karl Marx : «un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura del proletariado”. Simplemente reivindico tener un trabajo y no ser pobre trabajando.

Es curioso que en una sociedad con una tasa de desempleo tan alta, los empresarios se quejen de la escasez de mano de obra. A lo que la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha recomendado hoy en el Senado, a los empresarios  que mejoren los salarios que ofrecen a los trabajadores: “Si algunos empresarios de nuestro país tienen dificultades para encontrar trabajadores y trabajadoras, les doy una pista: páguenles más. Ofrézcanles mejores condiciones de trabajo. Denles más motivos para trabajar en sus empresas” Lo dice una ministra comunista, pero también el presidente de los Estados Unidos, que no es precisamente comunista, ante los grandes empresarios estadounidenses que se quejan de las dificultades para encontrar trabajadores, dijo: ««Pay them more», es decir, ¡Págales más!

Porque en la competencia lícita entre empresarios, no debería de existir el pagar menos a los trabajadores, para tener más beneficios. Al revés, la productividad solo subirá si se mejoran las condiciones de trabajo, se ofrecen incentivos y se suben los sueldos. El aumento de sueldo es un aumento en los costes, porque el sueldo no es más que otro coste sobre el producto y eso supone que algunos bienes serán más caros para que quien los quiera comprar. Pero, eso no debería suponer una pérdida en los beneficios de las empresas, sino un aumento de la producción. Porque si lo trabajadores aumentan su poder adquisitivo, se incrementa la producción de la empresa y se reducen los costes. En definitiva, con este sistema ganan todos.

Muchos economistas rebaten esta teoría y mantienen que el capitalismo depende del ahorro y no del consumo. Pero, pagar más, no es regalar el dinero, es buscar formas de que aumente la productividad, aumentando la motivación al personal, convirtiendo a los trabajadores en responsables y administradores de su trabajo. Cuando el consumo aumenta, las empresas venden más, se contratan a más empleados, se pagan más salarios, y todo el mundo es más rico, hasta que estallan las crisis económicas, se comprueba que el consumo había sido excesivo, el ahorro insuficiente y, las inversiones equivocadas. Las crisis económicas, no se solucionan con bajar los salarios y tener trabajadores pobres, con menor capacidad adquisitiva y restringiendo el consumo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *