la crisis de los pobresDesde que se inició la crisis, con la quiebra de Lehman Brothers, la crisis es cosa de pobres y ha beneficiado solo a los ricos.  La pobreza es un problema de derechos humanos. El problema no es acabar con los ricos, sino acabar con los pobres. Acabar con las grandes diferencias, que no existan ni los demasiado ricos ni los extremadamente pobres, que sea una sociedad más justa, más igualitaria, compuesta en su conjunto por esa llamada «clase media». Pero, resulta que en esta crisis ha desaparecido en su mayoría la clase media para convertirse en trabajadores pobres y la desigualdad cada vez es mayor entre ricos y pobres.

En el informe «Iguales: Acabemos con la desigualdad extrema. Es hora de cambiar las reglas», que publica este jueves Oxfam Intermón, publica datos sobre el  aumento de la desigualdad en todo el mundo: «Desde que se inició la crisis en 2008, el número de multimillonarios a nivel mundial se ha duplicado…»;  «España es el segundo país más desigual de la Unión Europea después de Letonia»; «Las veinte personas más ricas en España poseen una fortuna similar a los ingresos del 30 por ciento más pobre de la población (casi 14 millones de personas)»;  «Los tres españoles más acaudalados duplican en riqueza a los nueve millones de personas que forman el 20 de la población más pobre del país»; «las mayores fortunas españolas aumentaron su riqueza en 15.450 millones de dólares».

La desigualdad es uno de los principales obstáculos en la lucha contra la pobreza. La concentración de la riqueza en manos de unos pocos, tiene  consecuencias en salud, educación y oportunidades, lo que supone que se abra una brecha entre los que tienen recursos económicos y los que no los tienen. Oxfam considera que las razones del actual aumento de la desigualdad son básicamente dos: el fundamentalismo del mercado, que consiste en dejar que los mercados funcionen por si mismos y el secuestro democrático por parte de las élites económicas, con su influencia sobre las decisiones políticas, manipulando las leyes en su favor.

Mientras no se solucionen a nivel mundial temas como el hambre, la malnutrición, la falta de una vivienda digna, el acceso ilimitado a servicios básicos como la educación o la salud. Se solucionen temas como la discriminación, la igualdad y la exclusión social, se creen infraestructuras, industrias sostenibles y sistemas de protección social para mitigar los riesgos de los países propensos a sufrir desastres o conflictos bélicos, la crisis será cosa de pobres.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.