La escalera de la política está sucia, con falta de honradez y exceso de mentiras, un proverbio rumano dice que «La escalera ha de barrerse empezando por arriba». Para barrer una escalera ha de hacerse comenzando por el peldaño más alto. Lo cual indica que seguramente, el grado de limpieza del resto de la escalera se refleja en su peldaño más alto. No podemos limpiar los escalones desde abajo hacía arriba. Pero ¿cómo seremos capaces de llegar a limpiarla desde arriba?

El ser humano cuenta con la posibilidad de tener tres virtudes que comienzan por «H»: Honestidad, Honorabilidad y Humildad, fundamentales para tener la escalera limpia. Honestidad es el respeto de las reglas en el trato con los demás, decir la verdad a pesar de todo, no prometer en vano y hacer las cosas por convicción y no por temor a la sanción. Honorabilidad es vivir con respeto por lo que se cree que es correcto. Y, la Humildad consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

¿Pero, qué es la Honradez? La Honradez no es una virtud sino una obligación, es la integridad en el obrar. Decía Cicerón que: «La honradez es siempre digna de elogio, aún cuando no reporte utilidad, ni recompensa, ni provecho». Pero, la «obligación» de la honradez se enfrenta a la mentira, a la deslealtad y a la corrupción.

Desde pequeños hemos oído frases como «el que lo encuentra se lo queda», cuando somos mayores decimos «todo el mundo lo hace» e incluso el refranero popular nos dice que «quien roba a un ladrón, tiene cien años de perdón» para disculpar una mala acción contra otro supuesto ladrón e incluso somos capaces de considerar como héroes a los ladrones que han conseguido un gran botín. Siempre hay un cierto grado de tolerancia, que no busca soluciones, porque la escalera solo se puede limpiar con educación, control y democracia.

Se limpia con control permanente y exhaustivo: «se hace únicamente lo que se controla», así evitaremos la falta de honradez, pero también la relajación, la desmotivación, la costumbre y el apoltronamiento de las personas en la parte superior de la escalera.

Y, también se limpia con democracia, que aparte de representativa sea también democracia pura a través de formas de democracia directa, como son: la iniciativa popular (permite a los ciudadanos presentar peticiones) , el referéndum (puede emplearse para aprobar o rechazar una determinada ley)  y la revocatoria (derecho de destituir de su cargo antes de finalizar su mandato). En definitiva.controles a la clase política, para tener limpia la escalera desde arriba hacia abajo.

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