La  ocupación ilegal de viviendas es una de las principales preocupaciones de los propietarios de viviendas y de segundas residencias, la okupación es sinónimo de miedo, donde salir de casa para ir a trabajar, a comprar o irse de vacaciones, equivale a que al regreso a tu propia vivienda esté okupada. La legislación española distingue entre ocupación de una vivienda habitada y una vivienda vacía, el propietario si no han pasado más de 48 horas podrá llamar a la Policía para desalojar a los okupas. Si la Policía no consigue su objetivo, a partir de esos dos días, se necesita una orden judicial, y el propietario tendrá que solicitar judicialmente el desalojo de los okupas, bien por la vía civil o por la penal, acreditando que la propiedad es suya. Por la vía civil la tramitación media para desalojar a los okupas oscila entre los ocho meses y los doce meses y por la vía penal, el proceso pueden tardar varios años hasta que exista una condena.

La okupación comenzó como un acto de desobediencia civil, como una alternativa a la propia deslegitimación de un sistema que deja seres humanos en las calles o la falta de alternativas de ocio o de participación ciudadana. El movimiento okupa no tiene una uniformidad de criterios ni una única respuesta a los problemas que plantean, aunque en un principio contaba con una necesidad de vivienda o con una finalidad claramente reivindicativa relacionada con el anticapitalismo, el feminismo, el antimilitarismo o el ecologismo. Existe una diferencia muy importante entre okupar y ocupar, una cosa es la okupación por parte de individuos o familias cuyo único objetivo es encontrar un techo para vivir y la okupación por parte de colectivos con unas reivindicaciones y un fin político. Y, otro muy diferente es ocupar un edificio entero, pisos o chalets asaltados por clanes y mafias de delincuentes okupas que son capaces de atemorizar un barrio, con reyertas y amenazas, vendiendo o alquilando pisos okupados con la luz y el agua gratis enganchados ilegalmente. 

La okupación tiene como uno de sus principales la acción directa: llegar y tomar un espacio, tanto privados, como puede ser una vivienda o públicos, como un centro o un espacio sin uso, que se puso de moda con las Plataformas de Afectados por las Hipotecas (PAH), el 15-M o las Mareas en Defensa de los Servicios Públicos. La okupación como movimiento antisistema, como forma de descontento social, es totalmente defensable y una forma de luchar contra un sistema injusto. Y, otra cosa muy diferente, son esos okupas profesionales, esas bandas profesionales que trafican con las viviendas, pidiendo dinero a los propietarios de viviendas usurpadas o bien vendiendo o subarrendando a otras personas que se encuentran en situación de necesidad. La dificultad de diferenciar entre okupar y ocupar es complicado, pero lo que no se puede es confundir un movimiento okupa con un grupo de delincuentes, que muchos medios de comunicación parecen obsesionados en transmitir a la sociedad…

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