El surrealismo de ver supermercados llenos de gente, con estanterías vacías, colas de carros de compra, personas con bolsas y manos llenas, porque la gente da por descontado que habrá más medidas contra la expansión del coronavirus. Se desatan los nervios, un pánico poco entendible por miedo a un posible desabastecimiento de las grandes cadenas de supermercados e hipermercados. Porque una cosa muy diferente es que existan rupturas de stock, es decir que se acaben las existencias de unos determinados productos en el lineal del supermercado y otra cosa muy diferente, es que se acabarán las existencias de dicho producto en la plataforma logística, en la fábrica, el campo o el matadero. Es decir, que no se pudiera reponer al día siguiente o en el momento que esté planificado logisticamente.

Si la afluencia de clientes es muy superior a la habitual, la desaparición de muchos productos de las estanterías se convierte en algo lógico y habitual. Y se genera un bucle en que los consumidores al no encontrar en momentos puntuales determinados productos, vuelven al día siguiente y compran más de lo que necesitan. El surrealismo de ver colas de coches en los aparcamientos de los supermercados e hipermercados, la ansiedad de comprar por comprar, de acaparar, de facilitar la especulación y posible subida de precios por parte de la Distribución. El utilizar estrategias de limitar el número de personas que puedan entrar, para no rebasar el aforo, crea una psicosis absurda que dice muy poco de quienes lo hacen y que demuestran una falta de solidaridad con el resto.

Por mucho que aumenten los casos de coronavirus, por muchas medidas de contención que pueda imponer el gobierno, siempre existirá la posibilidad de ir a comprar y realizar una vida normal. ¿Para qué tantas bandejas de carne, latas de conservas, legumbres, huevos? Y, sobre todo ¿para qué el surrealismo de comprar tanto papel higiénico? Parece que la gente cuando ve que la pandemia ha llegado a su localidad, deciden comprar papel higiénico como una forma de preservar el control de la higiene personal o quizás es simplemente una cuestión de volumen, tanto en las estanterías como en los carros de compra.

Los grupos de whatsapp y los bulos provocan que la gente hagan unas compras compulsivas, que han empezado en Madrid, pero que se extienden al resto de España, pensando en una posible cuarentena. Todo el mundo se hace la misma pregunta, la respuesta es un mimetismo de compra por parte de los consumidores, donde todo el mundo compra lo que compran los demás y lo que no hay en la estantería. Es lamentable ver estas escenas, que solo servirán para dañar las economías familiares y aumentar los beneficios de la Distribución alimentaria. Detrás de cada gran desgracia, de cada gran crisis, siempre hay gente que se beneficia de ello, pero no se olviden que todo lo que se ha comprado, se dejará de comprar las próximas semanas. Nos manipulan como quieren, pero también nos dejamos manipular por no pensar un poquito.

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