La compañía Títeres desde Abajo, compuesta por dos titiriteros han sido detenidos y acusados de enaltecimiento del terrorismo por mostrar en una obra de ficción un cartel que decía: Gora Alka-ETA.. Los titiriteros han pasado cinco días en la prisión preventiva. Hoy han sido puestos en libertad, porque el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno ha considerado que no hay riesgo de fuga, pero manteniendo la imputación e imponiendo medidas cautelares: comparecencias diarias en el juzgado y retirada del pasaporte. Los acusados podrían recibir una condena de hasta tres años de prisión. De nuevo el debate de la libertad de expresión, el derecho que permite decir las cosas que quizás no gustan a los demás, no les apetece oír o ver. La libertad de expresión ha sido atacada este viernes en una actividad programada de títeres (supuestamente para adultos) con motivo de los carnavales de Madrid.

La obra de ficción es una sátira quizás de mal gusto, probablemente mala y probablemente inadecuada, donde la protagonista buena es la bruja, y don Cristóbal, el típico personaje del guiñol español, hace de malo. La bruja se enfrentará a don Cristóbal, pero será violada por él, la bruja triunfa al final, consigue colgar al juez y apuñalar a la monja con un crucifijo. Pero los malos tienden una trampa a la bruja y el rótulo Gora Alka-ETA lo utiliza un personaje para acusar falsamente a la bruja de un delito de terrorismo, nunca para ensalzar ese delito.

Desde algunos sectores ultraconservadores se está utilizando el caso de estos titiriteros para atacar al Ayuntamiento de Madrid y a Podemos. Se han podido equivocar desde el Ayuntamiento de Madrid de programación, quizás no han avisado convenientemente que era una representación para adultos, quizás falta alguna dimisión política por el error. Pero, lo que está claro es que hay un exceso de hipocresía en las instituciones y en algunos medios de comunicación, mientras en el atentado del semanario satírico francés Charlie Hebdo, en París el 7 de enero de 2.015, muchos se identificaban con los humoristas franceses, aquí encarcelamos a los titiriteros.

Por eso me permito decir que yo soy titiritero, que debemos luchar por por no perder libertades, que no se puede justificar la prisión a dos titiriteros por hacer una obra de teatro, que basta ya de represión y de inquisición. Que en este país se encarcela antes por opinión que por corrupción. El debate no es el buen o mal gusto, el debate es la libertad de todos los que inventan historias, les dan forma, las representan y nosotros debemos proteger la libertad de expresión, incluso la que nos molesta.

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