En Europa, entre los siglos XV y XVII, se desarrolló la denominada “caza de brujas”, muriendo miles de victimas inocentes acusadas de ser responsables de la peste negra, de las epidemias, las sequías o cualquier otro motivo debido a la ignorancia, las supersticiones y la inquisición religiosa.

Tras la Segunda Guerra Mundial, comenzó en Estados Unidos un período también conocido como «caza de brujas», protagonizado por el senador católico McCarthy con el objetivo de perseguir la incursión comunista en el país, pasando por un período inquisitorial y con visos fascistas en el que muchos ciudadanos inocentes sufrieron el recorte de las libertades públicas y la persecución por simples sospechas.

En España, a partir del siglo XIV y XV, la “Santa Iglesia Católica” a través de la Inquisición, se dedicó a la quema masiva de mujeres, hombres y niños que fueron quemados en la hoguera, acusados de practicar la brujería.  Siglos después, la caza de brujas franquista, persiguió a toda aquellas personas con pensamiento distinto al régimen fascista.

Ahora en este momento parece que la caza de brujas está enfocada en contra de la libertad de expresión. Hoy jueves se sienta en el banquillo Rita Maestre, la portavoz del Ayuntamiento de Madrid, acusada de un supuesto delito contra los sentimientos religiosos, por el asalto a una capilla de la Universidad Complutense en 2.011. El Ministerio Fiscal solicita para la concejal un año de prisión, por haber herido sentimientos religiosos al irrumpir en la capilla de la Complutense con otras tantas activistas universitarias. Un acto de protesta, quizás de mal gusto, pero que solo pretendía protestar sobre la existencia de una capilla católica en una universidad pública y en un estado aconfesional como España.

Otro caso fue el del concejal de Madrid Guillermo Zapata, de Ahora Madrid, por humillación a las víctimas del terrorismo cuando se conocieron sus tuits tras tomar posesión del acta del concejal, en el Zapata escribió tuits ofensivos contra Irene Villa y otros mensajes en los que se burlaba del Holocausto, que supusieron su dimisión como concejal de cultura. Otra vez podemos hablar de mal gusto, pero muchos medios de comunicación, el Partido Popular, y organizaciones conservadoras como Dignidad y Justicia y Manos Limpias comenzaron su especial caza de brujas.

Más casos de caza de brujas, los dos titiriteros arrestados, miembros de una compañía de marionetas, que se les ha imputado un delito de enaltecimiento del terrorismo durante una representación de títeres en el carnaval de Madrid. Incluso la Cabalgata de Reyes de este año en Madrid, que el cambio estético ha sido confundido con temas ideológicos por la caverna mediática, siempre a la espera de cualquier pretexto para atacar la libertad de expresión.

La caza de brujas por la divergencia política, está creando una lista negra de personas imputadas por expresar sus opiniones a través de la creación artística o la opinión. Puede haber una falta de gusto en lo que se crea, se dice, se representa pero no puedes meter el código penal para las cosas que no nos gusten. Los tribunales de la nueva inquisición se llenaran de todos los que estamos a favor de la libertad de expresión.

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