La contaminación ambiental se ha convertido en un asunto partidista, la  mayoría de partidos progresistas apoya unas leyes y una reglamentación más estrictas, mientras que los partidos de derechas son partidarios de limitar la contaminación, pero de formas compatibles con el mercado, pensando muchas veces que los problemas medioambientales son falsos y que la política medioambiental hundirá la economía. Si convertimos la protección del medio ambiente en una cuestión de clase, nos equivocamos, no es solo una lucha ecologista, porque todos respiramos el mismo aire y controlar la contaminación beneficia igual a toda la población. 

La contaminación ambiental está originada principalmente por causas derivadas de la actividad humana, como consecuencia de la tecnología y por el uso incorrecto y exagerado de los recursos naturales, que suponen un perjuicio para la Naturaleza, para los seres vivos que lo habitan y por supuesto para los seres humanos. La tecnología nos ha reportado comodidad a nuestras vidas, pero sus consecuencias en el medio ambiente deben remediarse, antes de que sea demasiado tarde. 

Todas las grandes ciudades tienen un grave problema de contaminación y por dicho motivo se intenta reducir las emisiones, limitando el tráfico de vehículos, favoreciendo el uso del transporte público y ganando protagonismo el peatón, con medios alternativos como la bicicleta. Madrid Central comenzó a funcionar el 30 de noviembre de 2018, bajo el mandato de Manuela Carmena por Ahora Madrid, creando un espacio de bajas emisiones en el distrito Centro de Madrid, convirtiéndose en un pulmón para la ciudad. Primero estableciendo un período informativo y después unos sistemas de control de accesos a la ZBE Madrid Central con un sistema de denuncias como consecuencia de dicho funcionamiento. El resultado muy positivo. 

Después, de las elecciones municipales del 26 de mayo de 2019 y la designación como alcalde de Madrid, de José Luis Martínez-Almeida (PP) que gobierna en coalición con Ciudadanos, entra en vigor la suspensión de las multas de Madrid Central y la posibilidad de libre circulación para todos los vehículos, apelando a una falsa libertad de los ciudadanos y al uso irresponsable de los vehículos privados de forma indiscriminada. Anteponiendo la supuesta libertad a la contaminación, que sufre el conjunto de la ciudadanía.

Tras el recurso presentado por las organizaciones Ecologistas en Acción y Greenpeace para paralizar la decisión municipal, el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 24 de Madrid paralizó el pasado viernes cautelarmente la moratoria de multas que había activado el nuevo ayuntamiento del PP y Ciudadanos. Volviendo a multar a partir de este lunes a los vehículos que accedan a Madrid Central sin permiso. Por lo menos, de momento.

Lo que es grave es que una de las iniciativas políticas más importantes formuladas por el gobierno municipal de Ahora Madrid, que redunda en la salud de los madrileños, la regeneración de la ciudad, la calidad ambiental y en definitiva unas dignas condiciones de vida para todos sus ciudadanos, se quiera cambiar por unos intereses partidistas, que son fruto de una contaminación política, en la cual todos deberían estar de acuerdo. La incompatibilidad del uso indiscriminado del vehículo privado en las áreas centrales de las grandes ciudades, con el mantenimiento de una buena calidad ambiental.

Estamos respirando aire contaminado, nuestros ríos y mares se han convertido en un gran vertedero de plásticos y la calidad del agua afecta a animales y plantas, pero también a nosotros. La Tierra no es plana y la contaminación existe, debemos poner soluciones y es algo que es responsabilidad de todos, no solo de los ecologistas, que pasa desde el uso responsable de recursos naturales, por depositar los residuos en el contenedor adecuado y por el empleo de transporte público o medios no contaminantes. Depende de todos, lo demás es contaminación política basada solo en intereses comerciales…

Un comentario sobre “Entre la contaminación ambiental y política.”

  1. Hay que primar la salud por encima de la movilidad, la contaminación del aire aumenta la mortalidad y disminuye la esperanza de vida. Porque no se puede priorizar el transporte a motor frente a las personas. La preocupación ambiental no es una opción de ecologismo, sino una necesidad de dar respuestas a un problema de salud pública que sufrimos todos.

    La obligación de las instituciones es desarrollar estrategias que hagan hincapié en: la sensibilización ciudadana, la colaboración de la industria, para entre todos conseguir una movilidad sostenible. Y, obligando a los políticos a que incrementen leyes más rígidas para paliar la contaminación. Nuestra conciencia social y una mayor sostenibilidad medioambiental nos ayudará a tener ciudades más saludables y con mejor calidad de vida.

    Por eso, es una buena noticia que el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 24 de Madrid haya confirmado la suspensión de la moratoria de sanciones de Madrid Central tras escuchar a las partes, afirmando que “la protección a la salud y al medio ambiente son principios que deben regir la actuación de los poderes públicos», por lo que permitir el acceso libre a Madrid Central implicaría la constante emisión de gases contaminantes que afectaría al medio ambiente y la salud de las personas. Mientras no sea recurrido este auto, los madrileños y madrileñas podrán seguir respirando un poco mejor y más sano…

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