La lucha ecologista surge en la década de los setenta, con el objetivo de proteger la naturaleza y buscar formas de desarrollo respetuosas a través de la utilización de energías renovables y no contaminantes. El objetivo era sentirnos responsables de nuestro porvenir. Como consecuencia se empiezan a asentar las primeras bases internacionales del ecologismo oficial conjuntamente con la lucha de plataformas, organizaciones y movimientos de tipo ecologista para tratar de encontrar y fomentar un respeto con el medio ambiente. 

Durante todas estas décadas, todos nos hemos concienciado de temas como: que el planeta tiene recursos limitados, la contaminación y su degradación medioambiental, el peligro de las centrales nucleares, la creación y sostenimiento de áreas y reservas naturales protegidas, la conservación de especies naturales, el cambio climático, el boicot a empresas o instituciones que tratan de perjudicar al medio ambiente… Pero, los países e instituciones no han puesto todo el interés en salvar nuestro planeta, porque ha prevalecido el interés económico en comparación con el riesgo contaminante y porque han pensado que el problema no es acuciante para las próximas generaciones.

Han tenido que ser los jóvenes, ante la apatía de los partidos políticos, en convertirse en el relevo generacional para luchar por nuestro planeta y reconocer que el problema es suyo y de sus hijos. La iniciativa Fridays For Future ha surgido de una adolescente sueca de 16 años, Greta Thunberg, que el pasado verano empezó a manifestarse todos los viernes frente al Parlamento de Suecia. Un grupo de estudiantes que piden a los políticos que hagan algo por el planeta, que dirigen su discurso a nosotros, sus padres, porque ellos están preocupados por el negacionismo que sigue permitiendo contaminar y que no pone medidas contra la verdadera urgencia que representa el cambio climático.

Son esos jóvenes de entre 16 y 25 años, que estudian en el instituto o en la universidad, que se han convertido en los nuevos activistas de la «generación millennial» para luchar por nuestro planeta. Voces anónimas que han salido a la calle para luchar, como las del feminismo, que buscan una revolución estructural que revierta las normas del juego y que han tomado las riendas que no han sido capaces ni tomar los partidos políticos, ni los gobiernos, ni las instituciones internacionales. Hoy viernes comienza un «15-M climático» en nuestras plazas y calles, de una generación empoderada que han descubierto que estamos en una emergencia climática y que es el momento de la acción inmediata.

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