Parece que cada día hay más gente de acuerdo, en que la normalidad de nuestra sociedad: nuestros hábitos, nuestras costumbres, nuestra forma de relacionarnos… deberá cambiar por otra diferente. Pero, esta vez el culpable de dicho cambio será un virus. Nadie habla de cambiar la normalidad de la sociedad como ideología, seguimos manteniendo y aceptando una normalidad neoliberal. El concepto «normal» nos sirve para distinguir lo que es correcto y lo incorrecto, lo que está bien o está mal, lo que es moral e inmoral; incluso la normalidad sirve para discriminar a personas y grupos humanos que no se ajustan a lo que hace o piensa la mayoría. 

Lo normal, las normas son casi siempre impuestas, transmitidas a los demás a través del poder, de la cultura, de la información y también de los intereses económicos, dichas normas tienen una parte de aceptación por parte de la sociedad, nos acostumbramos a que ciertas cosas son normales y muchas veces no sabemos muy bien el por qué. Pero, la normalidad es un concepto siempre impuesto, aunque parezca normalizado por el tiempo y la costumbre. Y, que cuando alguien lo quiere cambiar le llaman revolucionario o antisistema, los que quieren cambiar o se salen de la normalidad por desgracia son muchas veces marginados y obligados a luchar para cambiarlo. Lo que ayer se asumía como normal, ha cambiado; la normalidad no es un concepto cerrado y dogmático, se tiene que adaptar a las circunstancias y a las personas, respetando los derechos de todos y todas.  

Ahora, cuando nos dicen que cambiará la normalidad de muchas cosas, no se habla de la vuelta a la normalidad, ni de retornar a la vida cotidiana tras una catástrofe. Se habla de cambiar formas de relacionarnos: distancia, tocarnos, besarnos, utilización de mascarillas… Pero, todo esto va a suponer unos cambios de normas, de criterios, en muchas cosas de nuestra vida diaria que van a implicar unos costes económicos para todos, pero principalmente a las clases más necesitadas. Con la normalidad neoliberal subirá el coste del transporte de personas porque se tiene que reducir el número de viajeros y por lo tanto será más caro viajar. Se reducirá el aforo de los teatros, de los cines, de los conciertos, por lo tanto disfrutar de la cultura será más caro. Incluso tomarse una tapa o comer en un restaurante también nos costará más dinero. 

El resumen es el todas las crisis, la pagaremos entre todos, pero que unos lo padeceremos más que otros, la crisis es cosa de pobres. Aparte de mantener una distancia social, de cambiar unas costumbres afectuosas, tendremos más precariedad en el trabajo, más desempleo, menor capacidad económica y además todo nos costará más dinero. El coronavirus no habrá sido culpable de nada, pero si una excusa para que las diferencias sociales se hagan aún mayores. ¡ Bienvenidos a la crisis !

Un comentario sobre “La normalidad se cambiará por otra diferente.”

  1. La normalidad es algo que se nos impone, que se nos exige, sin tener libertad de poder plantearnos otra diferente. Muchas veces la normalidad nos hace sentir anormales dentro de la propia normalidad. Si aceptamos lo normal, normalmente rechazamos lo anormal. La normalidad ha ido cambiando en la historia, lo que ayer pudo ser normal ahora es anormal. Incluso nos hemos permitido en denominar y clasificar a personas por sus características físicas, psicológicas, entre normales o anormales.

    La sociedad no nos deja la posibilidad de elegir, porque los que no aceptan la supuesta normalidad, se convierten automáticamente en excluidos. Sin embargo, nos escandalizamos en nombre de la corrección política, en la defensa de las minorías o de cualquier otra causa de dimensión social. Pero, las diferencias entre ricos y pobres son cada vez mayores, la creciente desigualdad económica y social también es una forma de aceptar una normalidad totalmente anormal, basada en la desigualdad y la discriminación.

    Esta crisis servirá para que tengamos un cambio en muchas cosas normales hasta ahora, pero no solo referentes a distancia social, medidas higiénicas y uso de protecciones. El tema no es tener la realidad de antes, ni siquiera una nueva realidad, el objetivo debería ser tener una mejor realidad. Nos convencerán de que muchas medidas económicas y su repercusión en nosotros, será lo normal. Pero, ¿normal para quién?. No es que sea una nueva normalidad, será una anormalidad para muchos, para demasiados.

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